
Lunes 9 de abril de 2012| por Nación.cl - foto: UPI
La visita que la dirigenta estudiantil chilena, Camila Vallejo, realiza a Cuba sigue siendo caldo de cultivo para el análisis e, incuso, el disensos en el seno de la oposición cubana.
Este lunes, Haroldo Dilla Alfonso, sociólogo e historiador cubano-dominicano, lamentó en el sitio Cubaencuentro que “una mujer tan valerosa e inteligente sea puesta en contacto con una realidad tan criticable a la que no puede criticar”, fustigando por eso al Partido Comunista chileno.
“Aún cuando sus declaraciones sobre Fidel Castro y sobre los rasgos del sistema político cubano fueron deplorables, no creo que estuviera en condiciones de hacer otra cosa”, dice este intelectual cubano.
“No olvidemos que la apoya una organización cuya historia la liga irremediablemente al Gobierno cubano. Y que en esa historia hay páginas que yo, si fuera chileno, nunca olvidaría, como cuando Cuba abrió las puertas a miles de chilenos exiliados y se convirtió en un pivote del repudio mundial al régimen dictatorial y criminal de Augusto Pinochet”, asegura en su nota.
Pero Dilla Alfonso no cree a Vallejo “una chica de pasarelas, ni una construcción mediática”, como han denunciado algunos otros disidentes cubanos, muchos de ellos citando el artículo del periodista Francisco Goldman en el New York Times, titulado “La revolucionaria más glamorosa del mundo”.
Tampoco cree que sus buenas oposiciones sobre Fidel Castro oscurezcan su lucha estudiantil. “El reconocimiento que posee lo ganó a fuerza de inteligencia y de ovarios”, reafirma en cambio.
Este historiador pareció más crítico con las críticas que con la visitante. “Algunas de ellas fueron potentes, bien articuladas argumentalmente. Pero casi todas muy emotivas y terriblemente narcisistas”, dice en su artículo.
“La sociedad cubana es mucho más que disidentes, opositores y emigrados. Y quien quiera hacer oposición sin reconocerlo va a terminar enquistado en un gueto virtuoso, en un producto de exportación y sin conexiones con una realidad de lealtades y resistencias sumamente complejo”, afirmó.
Y al enumerar y valorar las denuncias de Vallejo sobre al sistema neoliberal “terriblemente desigual” en Chile, llamó a “mirar al mundo más allá de nuestra realidad insular”.
El historiador cubano-dominicano citó al respecto las líneas de una carta abierta publicada en este mismo sitio disidente por el cineasta y actor opositor cubano, Ismael de Diego, quien le pidió a Vallejo hacer las preguntas correctas a sus anfitriones comunistas en la isla.
“He notado la tendencia a idealizar nuestro sistema, quizá porque durante los años que ustedes vivieron bajo la represión fueron perseguidos por ideas que parecían materializarse aquí, creando tal vez una ilusión romántica de justicia. Pero sepa también que esta dictadura encuentra crédito y se justifica con esas complicidades ante su pueblo, y es certificado de credibilidad la inocencia ciega con la que muchos apoyan a este gobierno, sin cuestionamientos esenciales, sin que prime la verdad”, dice la nota de De Diego.
También la blogera Yoani Sánchez estuvo entre quienes lamentaron que Vallejo “obedeciera” al pie de la letra las instrucciones de régimen castrista.
Sánchez, quien hizo infructuosos intentos por reunirse con la vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) la fustigó, por no ver “la otra Cuba” y deploró que permitiera ser “encerrada en el circulo oficial” del régimen.
Asimismo, el dirigente del partido Cuba Independiente y Democrática, Mijail Bonito, estimó desde Chile que sus apoyos al régimen y en especial a Fidel Castro -cuyas palabras fueron consideradas “luz y esperanza para Chile” por la dirigenta universitaria-, la “separan de ideas realmente progresistas en el ámbito sectorial estudiantil”.
Pero Dillo Alfonso no compartió las críticas y llamó a la oposición cubana a mirar y a opinar más allá de lo obvio: “Si aprendiéramos a vencer nuestra tendencia irrefrenable al parroquialismo, al insularismo, al protagonismo y al maniqueísmo, quizá entonces llegaríamos a entender que Camila Vallejo, la chica veinteañera que puso en jaque a la avezada clase política chilena, no es enemiga de una Cuba democrática, participativa y socialmente justa”.