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  Viva lo híbrido, pero…

  En "Citytour" hay una muestra híbrida de entretención y educación, lo que algunos llaman eduentretenimiento (eduteinment), concepto que sirve para identificar estos nuevos constructos simbólicos.

Miércoles 6 de enero de 2010| por Claudio Avendao

Desde hace un tiempo a esta parte, venimos escuchando que las funciones de los medios de comunicación son educar, informar y entretener, esto no solamente fue y es internalizado por aprendices de comunicación, sino por los estudiantes en las escuelas. Pero tenemos una mala noticia al respecto: la realización de varias investigaciones apuntan a poner en cuestión esta premisa. Tal es el caso del trabajo de Hugo Talavera (http://web.upla.cl/revistafaro/n09/art13.htm) en relación con el medio-madre (todavía), la televisión, en que nos ilustra sobre los cambios en los formatos hacia géneros fronterizos.

Los géneros, secciones y tipos de programas, de alguna manera, se pueden clasificar considerando las funciones que ejercen y, aún más, las personas reconocen los géneros (o tipos de programas), en parte, encasillándolos en una u otra función y, de acuerdo con esas categorías, marcan atributos como serio, aburrido, atractivo, educativo, etcétera; es decir, han ido conformando modos cognitivos para relacionarse con los medios de comunicación.

Algunos señalan que con la implementación del people meter surgió una nueva dinámica en producción televisiva. Ya no se miden los programas como "bloques", sino que ahora se pueden conocer las preferencias de las audiencias en relación con aspectos específicos de un determinado programa. Nace así la producción híbrida con nuevos géneros, que superan muchas veces a la tradicional matriz de información-educación-entretención. Los realities emanaron en este contexto, y ya hemos visto cómo han colonizado los espacios televisivos de mayor audiencia.

La hibridación pone en cuestión las categorías binarias de serio/humorístico. Lo primero se asocia con las cuestiones importantes, a esos temas de "interés público" que merecen nuestra "mayor atención". Una agenda que, en parte, es construida por las elites.

Sin embargo, hay ejemplos notables de uso del humor para entretener y, al mismo tiempo, comprender nuestro entorno con otros ojos, entregándonos información que permite no sólo ver, sino mirar. Tal es el caso del programa "Citytour", trasmitido por Canal 13 Cable. Éste invita a mirar la ciudad con la guía de un especialista que nunca se para en el púlpito academicista, que es capaz de conversar, bromear, pasear y asombrarse con los televidentes de lo bello y lo bárbaro de Santiago. Es un programa que podemos observar relajados o con toda la energía disponible. En ambas situaciones tendremos asegurado el goce y el aprendizaje. Obviamente el formato es pertinente y cuenta con un guía informado, inteligente y cautivador como Federico Sánchez. Éste es, sin duda, el acierto justo de una buena idea transformada en un buen programa de televisión.

En "Citytour" hay una muestra híbrida de entretención y educación, lo que algunos llaman eduentretenimiento (eduteinment), concepto que sirve para identificar estos nuevos constructos simbólicos. Aunque están referidos al mundo mediático, también pueden aplicarse a otras áreas, como la educación, o en estrategias de comunicación para el desarrollo.

Sin embargo, este acercamiento tiene sus limitaciones. No es posible usar nuevos formatos únicamente con la finalidad de aumentar la audiencia, porque se corren serios riesgos de caer en una banalización o simplemente en la estupidez, como se ha visto muchas veces en los medios masivos. Si bien es cierto los sujetos ya están en alguna medida alfabetizados mediáticamente respecto de los alcances de las hibridaciones, es necesario abrir espacios de conversación en la casa o en el aula para intercambiar puntos de vista sobre lo visionado. De alguna manera se debe tender a la reflexión sobre lo mediático, lo que puede contribuir a evitar interpretaciones sólo de "primera mano". Es cierto que estamos muy lejos de la década del 30, cuando Orson Welles asombró y produjo revuelo con la versión radial de "La guerra de los mundos", de Herbert George Wells.

En todo caso, cuando surgen nuevos dispositivos y narrativas es muy probable que las personas nos demoremos en comprender sus gramáticas y también sus límites..., aunque casi inevitablemente nos pasa a todos y todas, o más a los que tenemos… y tantos.

(*) Claudio Avendaño Ruz, director magíster internacional en Comunicación Universidad Diego Portales

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