El objeto del litigio era el número que Closer difundió en Francia el 14 de septiembre de 2012 que contenía imágenes de Middleton y su esposo de vacaciones, en la piscina de una lujosa mansión del sur francés. En las fotos, la duquesa aparecía en toples. Indignada, la pareja real obtuvo de urgencia la prohibición de cualquier nueva difusión de las imágenes, que incluso los tabloides ingleses habían rechazado publicar.
Cinco años después, en 2017, Pieau y Mauri fueron condenados en primera instancia por un tribunal francés. La sentencia fue recurrida por Closer, cuyo abogado reclamaba su anulación o al menos su reducción.
Dos fotógrafos sospechosos de ser los autores de los clichés pero que niegan haber capturado las imágenes, fueron condenados por su parte a una multa de 10.000 euros, la mitad en suspenso. Estas multas también fueron confirmadas.