(Gustavo Campos, investigador Centro Democracia y Opinión Pública, Universidad Central): La controversia sí ofrece una enseñanza. Reivindica el valor de aquello que Max Weber denominó los políticos profesionales. No porque sean infalibles ni propietarios de la política, sino porque el ejercicio prolongado del oficio permite comprender códigos, límites y responsabilidades que rara vez están escritos. La democracia también descansa sobre esas reglas informales que contienen conflictos, protegen las instituciones y distinguen las diferencias políticas de las disputas personales.