En medio de su mediático quiebre con Yamila Reyna, en donde la animadora argentina interpuso una denuncia por violencia intrafamiliar (VIF), el cantante nacional, Américo, se ha visto envuelto en una nueva polémica.
Y es que el guitarrista Juan Núñez, quien trabajó con Américo y tiene experiencia con otros artistas chilenos, presentó una demanda laboral en su contra.
El músico acusa a Américo por supuestos hostigamientos, sobrecarga de trabajo e incumplimiento de las obligaciones como empleador.
Los detalles de la demanda
En una conversación con LUN, el abogado de Núñez, Claudio Rivera, del estudio DespidoJusto.cl, entregó algunos detalles acerca de la denuncia.
Rivera explicó que en la acusación se solicita un monto de al menos 89 millones de pesos.
Lo anterior apunta a que no se habrían respetado pagos previsionales ni de vacaciones, entre otros cargos legales que se adjudican a la productora de Américo, Minga Records.
La denuncia fue ingresada en 2025 y se indica que Américo era el jefe directo de Núñez. Además, asegura que hubo “vulneración de los derechos fundamentales” y otros elementos.
El abogado comentó que su cliente recurrió “al autodespido”, debido a que sufrió problemas psicológicos por su situación laboral.
“Según se reclama en la demanda, era un jefe maltratador que humillaba a sus músicos”, dijo Rivera al citado medio.
De acuerdo al documento de la demanda, “Américo acostumbraba a lanzar comentarios sarcásticos durante los conciertos al actor (así se refiere a Núñez) y demás músicos”.
“Por ejemplo, Américo recurrentemente decía al actor frente al público la frase ‘ay, se me agrandó el chico’, justo después de pedirle que tocara un fragmento musical, haciendo referencia a su baja estatura, pero además haciendo un juego de palabra de doble sentido”, sostuvo.
La defensa de América
La defensa de Américo, liderada por su abogado Sebastián Parga, respondió en tribunales, y según informó LUN, en primer lugar argumentó que la denuncia había caducado.
No obstante, luego negó que Américo fuera el empleador de Nuñez, ya que “él nunca prestó servicios para mi representada bajo subordinación y dependencia”.
En cuantos a los supuestos maltratos, la defensa lo niega, describiendo la dinámica de trabajo como “grata, cordial, cercana y profesional”.
Incluso, los abogados de Américo señalaron que Núñez se burlaba de sus colegas.