El ejército estadounidense acusó este lunes por primera vez a los talibanes de una serie de ataques contra personalidades afganas reconocidas, especialmente periodistas y defensores de derechos humanos.
“La campaña talibán de ataques y asesinatos no reivindicados de responsables gubernamentales, líderes de la sociedad civil y periodistas debe (…) cesar para que prevalezca la paz”, escribió en Twitter el coronel Sonny Leggett, portavoz de las fuerzas estadounidenses en Afganistán.
El país experimentó en las últimas semanas una serie de asesinatos de personalidades, entre ellos miembros de los medios de comunicación, políticos y defensores de derechos humanos.
Un vicegobernador de la provincia de Kabul, cinco periodistas y el jefe de una organización independiente de observación de las elecciones han muerto desde noviembre.
Las autoridades afganas acusaron de estos ataques a los talibanes, aunque el grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó algunos. Estados Unidos nunca se había manifestado a este respecto hasta ahora.
Desde hace unos meses, la capital Kabul y varias provincias afganas están experimentando un recrudecimiento de la violencia, a pesar de las negociaciones de paz entre los talibanes y el gobierno en curso desde septiembre en Doha.
Suspendidas a mediados de diciembre, las negociaciones destinadas a poner fin a cerca de 20 años de guerra deben reanudarse el martes.
Para impulsar el proceso de paz, el departamento de Estado estadounidense anunció que su enviado especial para el conflicto, Zalmay Khalilzad, iría de nuevo a Catar para entrevistarse de manera separada con responsables talibanes y del gobierno afgano.
Los talibanes acusaron a las fuerzas estadounidenses de llevar a cabo ataques aéreos contra ellos en los últimos días en las provincias de Kandahar y Helmand (sur), y Nangarhar (este).
Los insurgentes consideran que esos ataques violan el acuerdo firmado en febrero de 2020 en Doha con Estados Unidos, que ratificaba la retirada completa de las tropas estadounidenses de Afganistán de aquí a mayo de 2021 a cambio de garantías en materia de seguridad y el compromiso de los talibanes de negociar con el gobierno afgano.
En 2020, los talibanes perpetraron más de 18.000 ataques, según el jefe de inteligencia afgana, Ahmad Zia Siraj.