25 Junio 2022 04:30
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Empresas piramidales: Otros emblemáticos casos de negocios que prometían ganar millones

El caso de AC Inversions trae a la memoria otros episodios protagonizados por empresas con extraño giro y operaciones que han terminado de la peor manera.




El caso de AC Inversions, cuyos dueños serán formalizados este jueves por presunta estafa a cerca de 5.000 personas por un monto avaluado en 15.000 millones de pesos, hizo recordar otras situaciones en las que bajo una estructura piramidal, compañías de dudoso giro operan en base a grandes inversiones de incrédulos que creen en la promesa de ganar dinero fácil, y que en el último eslabón de la cadena, son los que más pierden.

1. Los “quesitos mágicos” de Madame Gil

Imagen foto_00000002El caso más emblemático sucedió hace casi 10 años, cuando Gilbert Van Erpe, recordada como “Madame Gil”, ofrecía un negocio fácil y rentable a cambio de una inversión mínima cercana a los $260.000.

La mujer entregaba unos kits de fermento láctico, los que había que mezclar con leche, filtros de seda y pañuelos de papel. Posteriormente, al obtener una especie de “quesitos”, éstos serían exportados a Francia para la fabricación de cosméticos, recuperando en un 100% la inversión.

Como es normal, los primeros inversores tuvieron ganancias del trabajo, por lo que comenzó a correrse la voz sobre el éxito de la empresa Fermex, logrando expandir el emprendimiento durante los años 2004 y 2005.

La posibilidad de dinero fácil llamó inmediatamente la atención de personas que en algunos casos gastaron todos sus ahorros, e incluso pidieron préstamos para invertir en el negocio de Van Erpe.

Pero su realidad era muy distinta a la promesa inicial. Se develó que el valor real de los kits que la francesa entregaba era de cerca de $28.000, además de que en realidad los quesitos no eran tan mágicos, pues de lo contrario no hubieran terminado en una bodega abandonados.

2. “La Célula”

En 2008, varias denuncias en la ciudad de Concepción despertaron las alertas. Si bien se trataba de un juego, coincidía en dos características centrales de una empresa piramidal: la masividad que tomó gracias al boca a boca y que el último eslabón de la cadena era el perjudicado.

Esta extraña forma de captar dinero, llevaba a apostar sumas cercanas al millón de pesos a cada participante, dinero que quien ingresaba al juego siempre perdía, y su forma de “recuperar” el dinero era atrayendo a más jugadores.

El fiscal especializado en delitos económicos de la época, Mauricio Lártiga, advertía que dicha práctica caía en el delito de estafa y posiblemente usura, pues involucraba préstamos con fuerte cobro de intereses.


SECCIÓN: Economía
AUTOR: Thomas Salvo
FUENTE: La Nación
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