El Kremlin rechazó este lunes las acusaciones de Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos. Esto sobre un supuesto envenenamiento del líder opositor ruso Alexéi Navalni en prisión.
Los cinco gobiernos europeos sostienen que el dirigente murió hace dos años tras ser intoxicado con una toxina letal. Moscú negó tajantemente esa versión y cuestionó el comunicado conjunto difundido el fin de semana.
“Nosotros, naturalmente, no aceptamos tales acusaciones. No estamos de acuerdo con ellas. Las consideramos parciales e infundadas. Y, por supuesto, las rechazamos firmemente”, afirmó Dmitri Peskov, portavoz presidencial, durante su rueda de prensa telefónica diaria, a EFE.
El vocero añadió que el Kremlin mantiene una postura “muy negativa” frente a la declaración suscrita por los cinco países. Dicho documento fue publicado el sábado y luego reproducido en video por la viuda del opositor, Yulia Naválnaya. Esto en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Según una investigación internacional basada en muestras tomadas tras la muerte del político en una prisión ártica rusa, Navalni habría sido envenenado con epibatidina. Esto es una toxina presente en ranas venenosas dardas de Sudamérica.
Rusia, sin embargo, ha sostenido desde el inicio que el opositor falleció por causas naturales en febrero de 2024. Pese a ello, el comunicado europeo afirma que, debido a la toxicidad de la sustancia y a los síntomas descritos, es altamente probable que el envenenamiento provocara su muerte.
Muerte por “arma química”
Yulia Naválnaya acusó el sábado directamente al Kremlin de haber asesinado a su esposo con “un arma química”. Recordó además el antecedente de 2020, cuando Navalni fue intoxicado con la sustancia Novichok durante un viaje a Siberia.
Los gobiernos firmantes sostienen que Rusia habría vulnerado la Convención sobre Armas Químicas. Asimismo, informaron que solicitaron explicaciones formales ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.
“Solo el gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexei Navalni durante su encarcelamiento en Rusia. Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz”. Esto declaró el sábado Yvette Cooper, ministra británica de Exteriores.
Naválnaya ya había denunciado el envenenamiento en septiembre de 2025. En ese momento, los laboratorios extranjeros involucrados aún no difundían los resultados concluyentes.
La familia del opositor, sectores de la oposición rusa, médicos independientes y varias cancillerías occidentales descartaron la versión oficial de muerte súbita por arritmia. El deceso ocurrió en la penitenciaría IK-3, ubicada en la localidad ártica de Jarp, en el distrito autónomo Yamalo-Nénets.
El presidente Vladímir Putin aseguró en su momento que había autorizado un posible canje poco antes de la muerte del dirigente. Esto lo calificó como un “triste suceso”. No obstante, aliados de Navalni lo responsabilizan de haber facilitado su fallecimiento al bloquear ese intercambio.