Cuando se trata de buscar panoramas al aire libre, la costa central esconde ecosistemas que exigen cambiar el traje de baño por calzado de montaña.
Para quienes buscan qué hacer en Viña del Mar más allá de los circuitos convencionales, estructuramos una guía definitiva con cinco senderos que te llevarán desde el aviario más grande de Latinoamérica y los milenarios bosques de palma chilena, hasta miradores con nutrias marinas y un descenso técnico hacia una cascada oculta.
Una parada a pasos de la Estación El Salto
Quebrada el Quiteño
Con 166 hectáreas de extensión, es la zona más amplia del Santuario de la Naturaleza Palmar El Salto. Es conocida por albergar la tercera población más numerosa del país de palma chilena (Jubaea chilensis).
El trekking consiste en un circuito de 2,93 kilómetros de dificultad fácil, el cual se extiende a través de una ruta que alcanza los 109 metros de altura.
El ecosistema del lugar sostiene una alta biodiversidad gracias a una red hidrográfica de más de 25 quebradas laterales. Aunque fue duramente golpeado por el megaincendio que azotó a Viña del Mar en 2024, el entorno ha ido recuperando poco a poco su vitalidad.
Para quienes se preguntan qué hacer en Viña del Mar este panorama es perfecto. Para conocer este pulmón verde, puedes descender en la Estación El Salto de Viña del Mar o tomar locomoción colectiva por calle Limache hasta el costado de la automotora Rosselot. Desde ese punto, solo debes cruzar el puente y caminar por la ruta que te internará directamente en el bosque.
Qué hacer en Viña del Mar para conocer nutrias en el sector costero
Acantilados de Quirilluca
A solo una hora de Viña del Mar, en la comuna de Puchuncaví, los Acantilados de Quirilluca te ofrecen las mejores vistas a la playa desde las alturas. Este sector costero destaca por la convergencia del entorno rural y el mar, albergando ecosistemas críticos como un bosque de Belloto del Norte, una especie de árbol nativo que actualmente se encuentra en peligro de extinción.
El circuito de trekking es de muy baja dificultad, abarcando una distancia exacta de 3,1 kilómetros.
El recorrido comienza al final de un camino de tierra, atraviesa el bosque nativo y continúa por el borde de los acantilados a través de diversos miradores. La ruta finaliza con un descenso de pendiente suave hacia la Playa Las Ágatas, un balneario poco conocido que es apto para el baño.
El mayor atractivo de la zona es su concentración de biodiversidad. Sea la nutria marina en su hábitat natural o una gran diversidad de aves, como pelícanos, gaviotas dominicanas y loicas.
Para llegar, debes tomar micro hasta Puchuncaví, Catapilco o La Ligua y bajarte en Campiche. Desde ahí, una caminata de unos 45 minutos hacia la costa te lleva directamente al inicio del sendero por los acantilados.
El aviario más grande de Latinoamérica
Parque Tricao
Ubicado en la comuna de Santo Domingo, a una hora y media de la Ciudad Jardín, el Parque Tricao es una reserva natural del aviario más grande de Latinoamérica
Si buscas qué hacer en Viña del Mar y estás dispuesto a salir de la ciudad, este parque se presenta como una escapada outdoor ideal. Emplazado en un bosque nativo de boldos, peumos y quillayes que rodea una laguna central.
Para recorrer el parque, hay un circuito de trekking de 3,8 kilómetros, de dificultad muy baja, con senderos accesibles que alcanzan una cota máxima de 65 metros de altura.
Durante la caminata, el sendero conecta distintos puntos de interés natural y áreas de descanso. El trazado permite conocer el Humedal Giverny, una playa interior, además de miradores y terrazas diseñadas para la observación del ecosistema.
Cabe recalcar que el ingreso es pagado y que las entradas deben adquirirse a través de su página web. Desde Viña del Mar, la alternativa más recomendable es llegar en vehículo particular.
El trayecto considera tomar la Ruta 60 (Ruta Las Palmas) hacia el interior, en dirección a Quilpué, para luego continuar hacia el sur hasta empalmar con la Ruta G-98-F, en dirección a Santo Domingo, siguiendo finalmente la señalización hasta el parque.
Qué hacer en Viña del Mar para conocer un pulmón verde dentro de la ciudad
Parque natural Gómez Carreño
Ubicado en el sector norte de la ciudad y formando parte de la cuenca del estero de Reñaca, el Parque Natural Gómez Carreño es una excelente alternativa si buscas qué hacer en Viña del Mar para conectar con la naturaleza.
El circuito exige un nivel moderado, abarcando un trazado de 8,04 kilómetros, alcanzando una altitud máxima de 191 metros.
Aunque formalmente no posee la categoría oficial, el área funciona como un verdadero santuario de la naturaleza y humedal urbano. A lo largo del trayecto, marcado por la presencia de pozas, el ecosistema alberga flora y fauna nativa con especies en peligro de extinción. Es un punto para el avistamiento de aves como el aguilucho y el picaflor gigante, además de mamíferos como el cururo y el zorro culpeo.
Para ingresar por el Acceso Reñaca en transporte público, se debe descender en el supermercado Tottus del sector y caminar hasta el final de la Avenida Vicuña Mackenna.
Conoce una cascada oculta
Salto del Agua
A solo 40 minutos de Ciudad Jardín, en el sector de Placilla de Peñuelas, se encuentra la cascada Salto del Agua. Este lugar que atraviesa un amplio bosque de pinos es una excelente alternativa de conexión rápida con la naturaleza. El circuito abarca una distancia de 5,01 kilómetros y alcanza una altitud máxima de 388 metros.
La ruta tiene dos niveles claros de exigencia. El trayecto hasta los miradores en altura, que ofrecen vistas a la caída de agua y al lago Tranque de La Luz, que es de dificultad moderada a fácil. Sin embargo, el descenso hasta los pies de la cascada eleva la ruta a un nivel alto, exigiendo sortear un terreno con mayor desnivel mediante cuerdas de apoyo instaladas en el lugar, por lo que se recomienda estrictamente el uso de guantes para evitar lesiones.
Para llegar en transporte público desde Viña, debes tomar dirección a Curauma, bajando en la intersección de Av. Curauma Norte con Av. La Laguna de la Luz (referencia: plaza de estatuas recicladas). Desde ahí, basta con subir caminando por La Laguna de la Luz hasta el final de la calle, donde el sendero está señalizado.