Durante mucho tiempo, las mascotas de marca vivieron en los márgenes de la experiencia. Acompañaban a los productos, aparecían en anuncios y eran una especie de recordatorio amable de quién estaba detrás del mensaje. En el Chile digital de hoy, ese papel se ha quedado corto. Las audiencias ya no son las que simplemente miran, sino que interactúan, juegan y esperan que las marcas formen parte activa de su tiempo de ocio.
Pero ya no estamos en años atrás. Los personajes han empezado a ocupar un lugar distinto, ya no son únicamente símbolos gráficos. Son presencias que habitan plataformas, entornos interactivos y, en algunos casos, juegos completos. El paso de mascota a experiencia no es un salto repentino, sino el resultado de una evolución natural en la forma de consumir entretenimiento online.
Cuando las marcas dejan de hablar y empiezan a acompañar
El crecimiento del entretenimiento digital en Chile ha provocado lo que cabía esperar, y es que la relación entre usuarios y plataformas ha dado un salto de calidad. Antes, el vínculo se construía principalmente desde la comunicación, con campañas, promociones o anuncios. Hoy, se construye desde la experiencia.
Las marcas que operan en este entorno han entendido que competir únicamente con mensajes ya no es suficiente. Necesitan ofrecer espacios donde el usuario quiera estar. Donde se sienta identificado y representado. En ese proceso, los personajes cumplen una función clave, la de aportar calidez, continuidad y una sensación de familiaridad que las interfaces puramente funcionales no logran transmitir.
Una mascota deja de ser un elemento externo cuando empieza a actuar como anfitrión. No interrumpe, no vende de forma directa, simplemente está ahí, formando parte del paisaje digital.
Personajes que representan, y también participan
En los últimos años han comenzado a verse en Chile casos donde los personajes de marca no se limitan a aparecer en la comunicación, sino que están integrados directamente en el producto. Algunos incluso protagonizan juegos completos, diseñados alrededor de su estética y personalidad.
Una muestra clara de esta tendencia es Tucanito Betsson, un personaje que da vida a un juego exclusivo creado específicamente para una sola plataforma. Su presencia no se siente como un añadido, sino como parte natural del entorno, marcando el tono visual y acompañando al usuario durante toda la experiencia.
Este tipo de integración refleja un cambio de enfoque: el personaje deja de ser un reclamo y pasa a ser un componente estructural. El usuario no percibe que está interactuando con una campaña, sino con un universo coherente.
La herencia de las grandes mascotas en Chile
Chile ha convivido durante décadas con personajes que trascendieron su función publicitaria. Figuras como Chester Cheetah, Ronald McDonald o el Conejo de Duracell forman parte de la memoria de todo nuestro país y demuestran que una mascota puede convertirse en algo más que un recurso creativo.
Estos personajes, aunque nacieron en una era previa al entretenimiento digital, establecieron un principio que hoy sigue vigente, porque la gente recuerda caras, voces y actitudes, más que mensajes abstractos.
La diferencia es que ahora ese principio se aplica dentro de entornos interactivos. Las nuevas mascotas digitales heredan esa lógica, pero operan en espacios donde el usuario no solo observa, sino que participa.
Mascotas deportivas que construyen comunidad digital
En Chile, los clubes de fútbol entendieron hace tiempo que sus mascotas no son solo animación para la galería. Personajes como el del Colo-Colo o el del Universidad de Chile se han convertido en activos de comunicación que viven más allá del estadio.
Estas figuras aparecen en transmisiones, redes sociales, piezas interactivas y contenidos digitales orientados al fan. No solo representan al equipo, también interactúan con la audiencia, protagonizan dinámicas, celebran triunfos y acompañan campañas digitales.
Ese mismo principio es el que hoy adopta el entretenimiento online. La mascota ya no está únicamente “mostrada”, sino que participa del entorno. Funciona como puente emocional entre marca y usuario, igual que ocurre con el hincha y su club.
Marcas chilenas que humanizan su identidad con personajes
Algunas empresas chilenas han apostado por construir figuras reconocibles que concentran su tono y personalidad. Un ejemplo claro es BancoEstado, que durante años ha utilizado personajes y representaciones humanizadas en campañas educativas, sociales y digitales para acercar conceptos financieros complejos a públicos masivos.
El objetivo no es solo visibilidad, sino cercanía. El usuario no recuerda un producto aislado, recuerda una “cara”, un estilo y una forma de comunicarse.
Más allá del marketing
Quizás el aspecto más interesante de esta evolución es que ya no se percibe como una estrategia publicitaria tradicional. Para muchos usuarios, estos personajes simplemente “están ahí”, como parte natural del entorno digital.
Y ahí reside su verdadero poder, porque cuando una mascota deja de sentirse como un anuncio y pasa a sentirse como parte de la experiencia, ha cruzado definitivamente la frontera entre marketing y cultura digital.
En Chile, ese cruce ya está en marcha. Y todo indica que los personajes de marca seguirán encontrando nuevas formas de habitar el entretenimiento online, no como invitados, sino como residentes permanentes.