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Juegos de exterior para transformar el patio en un espacio de diversión

La elección no debería depender únicamente del tamaño o de la apariencia. Cada juego necesita una superficie determinada, zonas de circulación y medidas de seguridad específicas. También hay que considerar el clima de la zona, la cantidad de niños que lo utilizarán y el mantenimiento que requerirá durante el año.

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Los juegos al aire libre permiten que los niños se mantengan activos, desarrollen nuevas habilidades y encuentren alternativas al uso permanente de pantallas. Un patio, una terraza amplia o un jardín pueden convertirse en espacios de movimiento y exploración mediante juegos adecuados para la edad y correctamente instalados.

La elección no debería depender únicamente del tamaño o de la apariencia. Cada juego necesita una superficie determinada, zonas de circulación y medidas de seguridad específicas. También hay que considerar el clima de la zona, la cantidad de niños que lo utilizarán y el mantenimiento que requerirá durante el año.

¿Cómo organizar una zona de juegos exterior?

Antes de comprar cualquier estructura, conviene medir el espacio y observar cómo se utiliza. Los accesos, árboles, muros, parrillas, piscinas y tendidos eléctricos pueden condicionar la ubicación. El terreno debe ser estable, estar despejado y permitir que un adulto supervise desde distintos puntos.

Las camas elásticas necesitan una zona amplia y nivelada, alejada de ramas, rejas y superficies duras. El diámetro anunciado no representa todo el espacio requerido, ya que también debe quedar una franja libre alrededor de la estructura.

La distribución puede organizarse en sectores. Un área activa puede reunir elementos para saltar, trepar o balancearse, mientras que otra puede destinarse a juegos tranquilos, dibujo o lectura. Separar estas actividades reduce cruces entre niños que corren y otros que permanecen sentados.

Superficies y distancias de seguridad

El pasto puede amortiguar golpes leves, pero una tierra compacta no funciona como superficie de protección. Debajo de estructuras elevadas pueden utilizarse materiales absorbentes apropiados, instalados con la profundidad y extensión necesarias. El hormigón, el asfalto y los pisos rígidos aumentan las consecuencias de una caída.

También debe respetarse el espacio de movimiento de cada juego. En un columpio, por ejemplo, no alcanza con calcular el ancho de la estructura: hay que mantener despejada toda la trayectoria del asiento hacia adelante y hacia atrás.

SERNAC recomienda que los juegos infantiles estén en buenas condiciones, sean apropiados para la edad y cuenten con supervisión. En los columpios, aconseja utilizar asientos blandos y evitar que los niños caminen frente a otros que están balanceándose.

Camas elásticas: diversión con reglas claras

Las camas elásticas permiten realizar actividad física intensa en poco espacio, pero también exigen un uso controlado. La estructura debe incluir protección sobre resortes y bordes, patas firmes y una red perimetral sin roturas.

La malla debe mantenerse cerrada durante el juego. Antes de cada uso conviene revisar costuras, postes, acolchado y superficie de salto. Si aparece un desgarro, una pieza suelta o un resorte expuesto, el equipo no debería utilizarse hasta ser reparado.

Una regla fundamental es permitir un solo niño a la vez. Cuando saltan personas de pesos diferentes, el rebote del usuario más grande puede desestabilizar al más pequeño. También deben evitarse las volteretas y los saltos desde techos, muebles u otras estructuras. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda supervisión adulta continua, cierre de la red y uso individual para reducir riesgos.

La cama no debería emplearse como corral, lugar de descanso ni depósito de juguetes. Pelotas, vehículos pequeños y objetos duros pueden provocar tropiezos durante el salto.

Juegos inflables para celebraciones y días de calor

Los juegos inflables ofrecen distintas alternativas, desde castillos para saltar hasta piscinas, centros acuáticos y toboganes. Algunos funcionan con un soplador continuo; otros se inflan y mantienen el aire mediante válvulas.

Antes de elegir, hay que comprobar la edad, el peso máximo, la cantidad permitida de usuarios y las dimensiones una vez inflado. También se necesita espacio para el motor, los anclajes y la circulación alrededor de la estructura.

La superficie debe ser plana y estar libre de piedras, ramas o elementos cortantes. El juego tiene que fijarse con todos los anclajes indicados por el fabricante. No debería utilizarse con viento fuerte, lluvia intensa ni cerca de piscinas sin supervisión.

SERNAC advierte que los niños deben salir de inmediato si la estructura comienza a perder aire. También recomienda separar a los usuarios por edad y tamaño para evitar choques entre niños grandes y pequeños.

Columpios para distintas etapas de crecimiento

Los columpios para niños pueden instalarse como estructuras independientes o fijarse a soportes preparados para resistir cargas dinámicas. No basta con colgar una cuerda de cualquier rama o viga: el punto de sujeción debe soportar el peso y el movimiento repetido.

Para niños pequeños convienen asientos envolventes, con respaldo y sistema de sujeción. A medida que desarrollan equilibrio y coordinación, pueden utilizar modelos abiertos adaptados a su tamaño. La altura debe permitir que suban y bajen sin saltar desde una distancia peligrosa.

Los columpios con estructura propia deben quedar firmemente anclados. Las bases metálicas requieren control de corrosión, mientras que las de madera necesitan revisiones para detectar grietas, humedad o astillas. Cuerdas, cadenas y mosquetones también deben inspeccionarse con regularidad.

¿Qué juego conviene según la edad y el espacio?

En patios pequeños pueden funcionar un columpio individual, un arenero con tapa o un juego inflable que se guarde después de usarlo. Las camas elásticas compactas solo son adecuadas cuando queda suficiente distancia respecto de muros y objetos.

Antes de decidir conviene evaluar:

  • edad y habilidades de los niños;
  • espacio libre real;
  • peso máximo admitido;
  • cantidad de usuarios;
  • sistema de anclaje;
  • resistencia al sol y la humedad;
  • disponibilidad de repuestos;
  • facilidad de limpieza y guardado.

En Chile, la exposición cambia según la región. La radiación solar puede deteriorar plásticos y redes, mientras que la lluvia, la humedad costera o las bajas temperaturas afectan metales, madera y uniones. Cubrir o guardar los elementos desmontables ayuda a prolongar su duración.

Mantenimiento para conservar la seguridad

Los juegos deben revisarse al comienzo de cada temporada y después de lluvias fuertes, viento o períodos prolongados sin uso. Tornillos flojos, cuerdas gastadas, óxido, bordes filosos y telas debilitadas son señales que requieren intervención.

La limpieza debe hacerse con productos compatibles con el material. No conviene aplicar solventes ni reparaciones improvisadas sobre superficies que soportan peso. Las piezas dañadas deben reemplazarse por repuestos adecuados.

Una buena zona de juegos no se define por la cantidad de elementos, sino por la relación entre diversión, espacio y supervisión. Elegir estructuras acordes a la edad, respetar las indicaciones de montaje y establecer reglas sencillas permite que el patio sea un lugar activo sin descuidar la seguridad.

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