Las autoridades chinas anunciaron este lunes el veto al acuerdo mediante el cual la empresa estadounidense Meta Platforms buscaba adquirir la plataforma de Inteligencia Artificial Manus por US$2.000 millones. Además, la medida frena una operación considerada inusual en el contexto de tensiones comerciales entre ambas potencias.
La decisión fue comunicada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR). En ese sentido, el organismo indicó que ha “prohibido la inversión extranjera” en Manus y que “ha reclamado a las partes involucradas” cancelar la operación.
El acuerdo había sido anunciado a finales de diciembre y llamaba la atención por su carácter excepcional. Sin embargo, se trataba de una adquisición poco común, considerando la disputa económica entre China y Estados Unidos desde 2018.
Las autoridades chinas no entregaron mayores detalles sobre los fundamentos específicos del veto. No obstante, señalaron que la determinación fue adoptada “con arreglo a las leyes y normativas” vigentes en el país.
A comienzos de enero, el gobierno ya había advertido que evaluaría el encaje legal de la operación. Por lo tanto, se analizaba su compatibilidad con las normas sobre inversión extranjera y transferencia tecnológica.
“Las empresas que lleven a cabo inversiones en el exterior, exporten tecnología, transfieran datos o acuerden fusiones y adquisiciones transfronterizas deben cumplir con las leyes chinas y seguir los procedimientos legales”, indicó el portavoz del Ministerio de Comercio, He Yadong. En consecuencia, se reforzó el marco regulatorio aplicable.
Contexto de tensiones y antecedentes
Las investigaciones sobre Manus se originaron tras su traslado de sede a Singapur. Además, este cambio ocurrió antes de concretarse la venta al conglomerado estadounidense propietario de Facebook, Instagram y WhatsApp.
El gobierno chino ha aplicado mecanismos similares en casos anteriores vinculados a tecnología estratégica. De hecho, utilizó medidas comparables durante el intento de venta de TikTok en el contexto del primer mandato de Donald Trump.
Expertos señalan que la relocalización de Manus respondió a restricciones impuestas por Estados Unidos. En ese sentido, la empresa buscaba reducir la exposición a regulaciones cruzadas entre ambas potencias.
El cambio de sede se concretó tras una ronda de financiamiento liderada por la firma estadounidense Benchmark. Asimismo, este tipo de movimientos ha sido observado en otras compañías tecnológicas chinas.
Empresas como Shein han optado por instalarse en Singapur para mitigar riesgos geopolíticos. Sin embargo, estas decisiones también han despertado preocupaciones en Pekín por posibles evasiones regulatorias.
Manus ganó notoriedad en el sector tras el auge de plataformas como DeepSeek. Finalmente, la compañía destacó por lanzar una versión preliminar de su asistente de IA, diseñado para ejecutar tareas complejas con menor cantidad de instrucciones.