Olvida los atochamientos de los balnearios tradicionales y aprovecha la recta final del verano para descubrir qué hacer en la Región de Valparaíso explorando su verdadera riqueza costera.
En esta selección reunimos cinco playas imperdibles, desde Algarrobo hasta Santo Domingo, ideales para desconectarse del ritmo urbano, practicar deportes acuáticos, caminar junto al mar o disfrutar con calma de la gastronomía local.
Uno de los balnearios más conocidos
El Canelo y Canelillo en Algarrobo
Ubicado a una hora y media de Santiago, el balneario de Algarrobo es una de las escapadas infalibles si buscas qué hacer en la Región de Valparaíso. Su bahía, resguardada de los vientos predominantes del Pacífico, lo convierte en un escenario ideal para deportes náuticos y paseos familiares.
Para sacarle el máximo provecho, la zona se articula en torno a dos polos costeros. El acceso a Playa El Canelo se realiza a través de un refrescante bosque de pinos que desemboca en arenas claras y aguas de tonos verdosos. En sus 300 metros de extensión, aptos para el baño, se pueden practicar actividades como canopy, kayak y paseos en banano.
A pocos metros, separada por formaciones rocosas que actúan como límite natural, se encuentra Playa Canelillo, de menor tamaño, pero con acceso a múltiples actividades como observación de fauna costera, como el Peñón Peñablanca y el Islote Pájaros Niño, ambos declarados Santuarios de la Naturaleza.
Qué hacer en la Región de Valparaíso para una playa a minutos de la ciudad
Playa Las Torpederas en Valparaíso
Si te encuentras en el principal puerto del país y buscas un panorama sin alejarte del centro, Playa Las Torpederas es el escape urbano definitivo.
Ubicada a los pies del cerro Playa Ancha y marcando el remate de la pintoresca Avenida Altamirano, este balneario destaca por su accesibilidad y su herencia naval: su nombre rinde homenaje a un antiguo taller de torpedos que operaba en el sector.
Hoy, con entrada completamente liberada y equipada con comodidades básicas como baños públicos y duchas, la bahía se ha transformado en un polo de actividad física. Sus aguas ofrecen las condiciones ideales para practicar stand up paddle (SUP), kayak, buceo y snorkel, tanto para principiantes como para expertos.
El panorama no termina en la arena. Tras una jornada de mar, el entorno invita a realizar una caminata por los tradicionales miradores de Playa Ancha, disfrutar del arte urbano plasmado en los murales aledaños y cerrar el día con la oferta gastronómica porteña.
Aguas turquesas y arena de conchitas
Playa Las Conchitas en Quintero
Con más de 4.300 kilómetros de costa, elegir el balneario ideal en Chile no siempre es fácil. Sin embargo, si la idea es descubrir qué hacer en la Región de Valparaíso y escapar del ruido de la ciudad, la playa Las Conchitas aparece como un verdadero refugio natural.
Fiel a su nombre, sorprende con una orilla de arena blanca cubierta de pequeñas conchas marinas, que contrastan con el intenso color turquesa del mar.
Ubicada en la comuna de Quintero, a pasos del parque municipal, entre Av. San Martín con Agustín Vigorena/Quintero.
Está rodeada de abundante vegetación que amortigua el ruido urbano; la playa se perfila como un entorno ideal para la relajación y la conexión con la naturaleza. La experiencia se completa con un mirador panorámico elevado, que ofrece una vista privilegiada del balneario y marca el límite natural con Playa Traquito, permitiendo recorrer dos bahías distintas en una sola caminata costera.
Qué hacer en la Región de Valparaíso para una playa realmente tranquila
Playa Las Salinas en Santo Domingo
Aburrido de las playas populares y quieres un entorno completamente tranquilo la Playa Las Salinas es un tesoro costero en Santo Domingo.
Ubicado en el sector rural de la comuna, es parte de la Reserva Nacional El Yali, un área protegida administrada por CONAF. Pero, ojo, no debe confundirse con el balneario homónimo de Viña del Mar.
El paisaje se define por extensos tramos de arena natural, un entorno dominado por el silencio y accesos mediante decks de madera, diseñados para proteger el delicado ecosistema. Al tratarse de un santuario de biodiversidad, las normas de conservación son estrictas: para resguardar la fauna local y las aves migratorias, está prohibido el ingreso de mascotas.
Al ser un entorno prácticamente virgen, el sector no cuenta con comercio ni restaurantes, por lo que se recomienda llevar agua, comida y todo lo necesario para la jornada. La regla de oro es clara: disfrutar sin dejar huella, retirando los residuos, respetando los senderos señalizados y manteniendo la tranquilidad que caracteriza a este paisaje.
Un refugio costero con historia y aguas cristalinas
Playa Grande de Quintay en Casablanca
Si la idea es combinar patrimonio histórico y naturaleza, Quintay se posiciona como una de las mejores respuestas.
Ubicada en la comuna de Casablanca, cuyo nombre en mapudungún significa “embarcación entregada al viento”, destaca por su ritmo pausado y sus postales de arena blanca.
Su principal atractivo es Playa Grande de Quintay, una extensión de un kilómetro de aguas cristalinas, protegida por el cerro Curauma. El entorno invita tanto al descanso como a la actividad: es ideal para baños tranquilos, paseos en lancha y también para senderismo costero, con rutas de baja dificultad que conectan Playa Grande con Playa Chica, ofreciendo caminatas relajadas con vistas abiertas al océano.
La geografía protegida del sector y la riqueza de su fauna marina convierten además a Quintay en uno de los mejores puntos para buceo y snorkel de la zona central, con opciones tanto para personas con experiencia como para quienes buscan una primera inmersión guiada. Entre noviembre y diciembre, el paisaje suma un atractivo extra con avistamientos de ballenas y delfines.
La experiencia se completa con una visita a la histórica caleta, fundada a comienzos del siglo XX, y al Museo Ex Ballenera, uno de los hitos patrimoniales que dan cuenta del pasado industrial y cultural de la localidad.