Febrero de 1996. Los celulares eran aparatos exóticos, internet recién estaba partiendo, y los videojuegos había que jugarlos en los locales de barrio, más que en las casas.
En ese contexto, que hoy nos parece prehistórico, fue creado en Japón Pokémon, una franquicia desarrollada por GAME FREAK y Creatures Inc., y distribuida por Nintendo, que terminaría convirtiéndose en uno de los fenómenos culturales más importantes de la industria.
“Pokémon” (abreviación de “Pocket Monsters” o “Monstruos de Bolsillo”) nació como una propuesta profundamente japonesa, pero logró expandirse y adaptarse a una identidad global mientras enfrenta un desafío constante: renovarse, sin perder su esencia, en un mercado cada vez más competitivo.
Según explicó la coordinadora académica de la Escuela de Diseño y Artes Digitales de la Universidad Gabriela Mistral, Romina Morales, este juego parte de una premisa muy arraigada en la cultura japonesa. Lo anterior, ya que en ese país la recolección de insectos ha sido históricamente una actividad habitual entre los niños.
Muchos solían explorar parques y zonas rurales en busca de escarabajos y otras especies, que luego conservaban como objetos de interés o colección.
Fue así que en las primeras generaciones de Pokémon se evocaron principalmente insectos y animales simples.
“Pero hoy en día, las inspiraciones para los diseños se han ampliado: animales, mitos, leyendas, objetos cotidianos e incluso conceptos abstractos ya no solo de Japón, sino que inspirados en diferentes países como Estados Unidos, Francia y España. La idea original del juego estuvo fuertemente influenciada por la infancia de Satoshi Tajiri, que solía pasar el tiempo recolectando bichos en el aquel entonces Japón más rural. Tajiri imaginó un mundo donde las criaturas pudieran capturarse, coleccionarse e intercambiarse, trasladando esa experiencia al videojuego”, indicó Morales.
Evolución de la franquicia
Los niños de los ’90 son ahora adultos, que traspasaron el gusto por jugar Pokémon, y por supuesto, por Pikachu.
“Nosotros que somos los treintañeros, crecimos con esta franquicia. Mi generación se formó junto a Pokémon, muchos ya son padres y ahora se lo están transmitiendo a sus hijos porque sabemos que es un juego seguro y la marca Nintendo históricamente se ha asociado a un enfoque más familiar”, precisó la académica de Videojuegos de la Universidad Gabriela Mistral.
Tanto así, indicó la docente, hay muchos videos en TikTok y reels en Instagram de papás jóvenes que les ponen a sus bebés peluches de Charmander, Bulbasaur y Squirtle, los Pokémon iniciales de la primera generación. El personaje que el niño “elige” suele interpretarse de forma simbólica como su favorito.
La compañía comprendió rápidamente que el videojuego no bastaba para satisfacer a los usuarios. Así fue como la franquicia se expandió mediante la serie animada, cartas, películas, juguetes, ropa, e incluso marketing en aviones y trenes. En ese contexto, figuras mediáticas han protagonizado episodios llamativos sobre todo dentro del mercado de las cartas Pokémon.
De hecho, hace unos días, el youtuber Logan Paul (nacido en 1995, un año antes de Pokémon), subastó la carta “Pikachu Illustrator” en US$16,5 millones. Paul había comprado la tarjeta en 2021 por US$5,275 millones.
Sin embargo, la académica advirtió que el futuro de Pokémon enfrenta desafíos. “Está perdiendo público, porque la fórmula es prácticamente la misma desde hace 30 años: capturar Pokémon, entrenarlos, combatir y progresar hasta ser el campeón. Aunque se introducen variaciones, la estructura base sigue siendo similar, entonces la gente se está empezando a aburrir. Es una crítica que está en el tapete, sobre todo en la última década”.
Esta renovación podría orientarse hacia la actualización de los gráficos, la diversificación de las mecánicas de juego, mejoras en la performance o fluidez técnica y la incorporación de voice acting. Además, está la opción de capturar más Pokémon dentro del mismo juego, aunque es difícil considerando que actualmente hay más de 1000 criaturas.
A pesar de eso, “hay un material prácticamente infinito para hacer un Pokémon de lo que sea. Partieron con cosas muy japonesas, como la recolección de bichos o yokai. Con el tiempo, Pokémon se ha ido adaptando e integrando referencias visuales y conceptuales de distintos lugares. Esperemos que esa evolución continúe”, indicó la experta, cuyo Pokémon inicial favorito es Tepig, de la quinta generación.