Si eres un admirador de “El Gorrión de Conchalí”, no te pierdas la presentación que este sábado ofrecerá Zalo Reyes en un íntimo show en el que interpretará todos los exitosos que lo llevaron a coronarse como ícono de los años 80’.
En compañía de su nieto, Boris Reyes, el artista que tuvo su época de gloria a fines de los 70’ y durante la década del 80´, está de regreso para reencontrarse con su público de siempre y con aquellos que quieran escuchar su discografía, cuyos temas más característicos son “Una lágrima en la garganta”, “Un ramito de violetas”, “María Teresa y Danilo”, entre otros tantos.
En un ambiente cercano e íntimo en Espacio Belloni, el cantante la ocasión poseedor de una voz muy singular promete hacer vibrar a los asistentes con cada recuerdo que les traiga a la mente su repertorio.
En sus inicios, Zalo Reyes comenzó interpretando canciones de Lucho Gatica en restaurantes, quintas de recreo o cualquier sitio donde pudiera ser escuchado. Hasta que de a poco comenzó a dar a conocer su propuesta musical propia. “Una lágrima y un recuerdo” fue el primer single de Zalo Reyez, grabado con el grupo Espiral y logró vender 80 mil copias. Debido al gran éxito de sus primeros discos fue invitado en 1983 al Festival de Viña del Mar, donde recibió todo el cariño incondicional del “Mostruo”.
Durante su trayectoria, el intérprete de “Mi prisionera” participó de programas de televisión como Troncal Negrete y Festival de la Una, además de innumerables apariciones en su calidad de intérprete, destacando siempre como uno de los números más exitosos de Sábados Gigantes.
En compañía de su nieto, Boris Reyes, el artista que tuvo su época de gloria a fines de los 70’ y durante la década del 80´, está de regreso para reencontrarse con su público de siempre y con aquellos que quieran escuchar su discografía, cuyos temas más característicos son “Una lágrima en la garganta”, “Un ramito de violetas”, “María Teresa y Danilo”, entre otros tantos.
En un ambiente cercano e íntimo en Espacio Belloni, el cantante la ocasión poseedor de una voz muy singular promete hacer vibrar a los asistentes con cada recuerdo que les traiga a la mente su repertorio.
En sus inicios, Zalo Reyes comenzó interpretando canciones de Lucho Gatica en restaurantes, quintas de recreo o cualquier sitio donde pudiera ser escuchado. Hasta que de a poco comenzó a dar a conocer su propuesta musical propia. “Una lágrima y un recuerdo” fue el primer single de Zalo Reyez, grabado con el grupo Espiral y logró vender 80 mil copias. Debido al gran éxito de sus primeros discos fue invitado en 1983 al Festival de Viña del Mar, donde recibió todo el cariño incondicional del “Mostruo”.
Durante su trayectoria, el intérprete de “Mi prisionera” participó de programas de televisión como Troncal Negrete y Festival de la Una, además de innumerables apariciones en su calidad de intérprete, destacando siempre como uno de los números más exitosos de Sábados Gigantes.