La Brigada de Investigación Criminal de Conchalí desarticuló una organización criminal integrada por ciudadanos chilenos y extranjeros dedicada al tráfico y distribución de drogas en distintas comunas de la Región Metropolitana. La investigación se extendió durante cuatro meses.
Las diligencias comenzaron tras una orden del Ministerio Público, que instruyó a detectives del Modelo Territorial Cero de la Bicrim Conchalí realizar diversas indagatorias. El trabajo incluyó análisis de cámaras de seguridad y seguimientos a los involucrados, recogió ADN.
La policía logró identificar la modalidad utilizada por la banda para concretar las entregas de droga. Según los antecedentes recopilados, los sujetos trasladaban las sustancias en pocillos de plumavit utilizados habitualmente para comida. Además, se detectó un inmueble en Huechuraba donde almacenaban parte de la droga distribuida.
Pocillos de aderezos para ocultar la droga
El subprefecto Marcelo González explicó el mecanismo utilizado por los integrantes de la organización para pasar desapercibidos. En ese contexto, señaló que “Al momento de la entrega de la droga, además de los pocillos de plumavit, los integrantes de la banda usaban pequeños pocillos de plástico con ketchup o mostaza, para simular que era una entrega de comida”, así como para diferenciar los tipos de droga que distribuían.
La investigación permitió establecer la participación de varios sujetos, entre ellos tres ciudadanos colombianos. Uno de ellos mantenía encargos policiales vigentes en su país de origen.
El comisario Enrique Gutiérrez, de Interpol Chile, detalló que el imputado extranjero “Era requerido en distintos procesos judiciales en Colombia, manteniendo 3 encargos policiales por delitos de droga, armas y homicidio”, siendo uno de ellos una orden de captura para cumplir una condena de 25 años de cárcel.
La PDI allanó un domicilio tras obtener órdenes judiciales de entrada y registro. Durante el operativo fueron detenidas nueve personas. Además, se incautó droga, dinero en efectivo, elementos para dosificación y un arma de fuego.
El procedimiento permitió decomisar casi 12 kilos de droga entre clorhidrato de cocaína, cannabis, ketamina y cocaína base. Las sustancias fueron avaluadas en más de 80 millones de pesos.
Los detectives también incautaron más de 22 millones de pesos en efectivo, una pistola Beretta calibre 9 milímetros, 54 municiones, 15 relojes de alta gama, diversas joyas y dos vehículos utilizados para la distribución de droga.