“Hoy estamos con una profunda tristeza. Nos dejó el esposo, el hermano, la cordada, el amigo, el profe o simplemente el Vivanco, pero atesoramos hoy más que nunca un sinfín de recuerdos y nos llena de orgullo el saber que partió con la satisfacción de la tarea cumplida. Haciendo lo que le apasionaba y daba el motor a su existir, en el más bello y puro escenario su amada y querida montaña blanca”, expresó el texto.
En relación a su desaparición, según explicó la familia, “decidió ascender en un estilo ligero, prescindiendo de oxígeno suplementario, sin ayuda directa de sherpas, en solitario y en un intento con características alpinas, es decir sin cuerdas fijas”.
Según pudo conocer la familia mediante los datos del GPS que portaba el deportista, alcanzó la cumbre a las 17:30 horas de Nepal el día 15 de mayo. Sin embargo, luego de eso la señal no registró descenso: “Probablemente por su condición exhausta o por los signos del mal de altura (…) A poco más de una semana de la pérdida de emisión de señal del Inreach (GPS) nos sentimos con las fuerzas para asumir que Rodrigo ya no bajará, y que se ha quedado para siempre en su querido y anhelado Himalaya”.
El montañista estaba a mucha altura, por lo que las posibilidades de un rescate se hicieron escasas, además, según expresaron sus cercanos, “no le hubiese gustado que se expusiera a más personas en esas circunstancias”.