Un hallazgo inusual sorprendió a los vecinos de un edificio residencial en la comuna de Macul. Una colonia de aproximadamente 20.000 abejas (Apis mellifera) instaló su panal en el interior del ducto de aguas lluvias de la estructura. El hecho, que generó inquietud por el riesgo de picaduras y posibles obstrucciones en el desagüe, responde en realidad a un proceso biológico adaptado al entorno urbano.
El Dr. Enrique Mejías Barrios, bioquímico e investigador en temas apícolas de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), explica que este evento no es casual ni producto de una “invasión”. Sino de la denominada enjambrazón, mecanismo natural mediante el cual la colonia se reproduce y busca espacio.
“Las abejas no colonizan por azar. Cuando la colmena matriz alcanza su capacidad máxima o entramos en temporadas de primavera y verano, la reina vieja abandona el nido con cerca de la mitad de las obreras para buscar un nuevo hogar. En la ciudad, los ductos de agua, entretechos o muros dobles simulan la oscuridad y protección que antes hallaban en los huecos de árboles viejos”, señala Mejías.
Insectos no constituyen una plaga
Una vez asentada la colonia, las abejas exploradoras recolectan néctar y polen de plazas y jardines en un radio de hasta 5 kilómetros. Comenzando la rápida construcción de panales de cera dentro de las estructuras urbanas para alimentar a las larvas y acumular reservas para el invierno.
A pesar de las molestias que puedan causar, el especialista de la CCHEN es enfático en aclarar que estos insectos no constituyen una plaga. Y que su comportamiento no es agresivo por naturaleza.
“No estamos ante una plaga, sino ante una especie protegida fundamental para la biodiversidad. Las abejas no atacan a menos que perciban una amenaza directa o vibraciones violentas cerca del nido. La polinización que realizan beneficia directamente a la vegetación y huertos de la comuna”, detalla el investigador.
Sin embargo, los riesgos no deben ignorarse: las picaduras representan un peligro grave para personas alérgicas o vulnerables, y la acumulación prolongada de cera y humedad puede causar filtraciones o daños en la infraestructura.
Cómo reaccionar ante una colmena en el hogar
Frente a la presencia de un enjambre en zonas habitadas, el Dr. Mejías subraya que la solución nunca debe ser el uso de insecticidas ni agua, ya que esto alterará masivamente a los insectos provocando ataques defensivos y destruyendo un recurso ecológico vital.
El protocolo adecuado exige:
-Mantener la distancia: Cerrar ventanas y balcones de las viviendas contiguas para evitar el ingreso de abejas.
-Prohibición de fumigación: Evitar el uso de químicos o métodos caseros que pongan en riesgo a los vecinos o a la colonia.
-Llamar a rescatistas especializados: Contactar a agrupaciones apícolas de rescate (como RescateAbejas o al servicio especializado de cada municipalidad). Los profesionales emplean aspiradores térmicos y cajas especiales para extraer a la reina y al resto de la población de forma segura, reubicándolas posteriormente en apiarios fuera de la ciudad.