Disfrutar de una buena piscola es un clásico arraigado en la cultura local, pero encontrar barras que traten al destilado nacional con verdadero rigor requiere un mapa preciso.
Si te preguntas qué hacer en Santiago para vivir esta experiencia al máximo, armamos una ruta definitiva con cuatro paradas perfectas para disfrutarlo puro, en un clásico combinado o en alguna propuesta de coctelería de autor.
Qué hacer en Santiago para conocer la nación de la piscola
Chipe Libre
Ubicado en el céntrico barrio Lastarria (José Victorino Lastarria 282), Chipe Libre opera desde 2014 bajo el concepto de “La República Independiente del Pisco”.
Si buscas qué hacer en Santiago para explorar este destilado a fondo, este bar une las denominaciones de origen del norte de Chile y el sur de Perú. Su nivel de especialización lo posicionó dentro del 10% de los mejores bares a nivel global en los premios Travellers’ Choice 2024 de TripAdvisor.
La barra cuenta con más de 100 etiquetas de pisco chileno y peruano. Para quienes buscan la clásica piscola o degustar el destilado puro, disponen de marcas específicas como Pisco Ovalle. En su línea de coctelería de autor destacan el popular Pisco is in the Air y el cóctel Contrabando, preparado con Pisco Diablo, infusión de té y hierbas.
La oferta gastronómica se enfoca en sabores intensos con influencia del puerto del Callao. Para acompañar los tragos, la carta ofrece preparaciones directas como los choritos a la chalaca y cuatro formatos de ceviche: de pescado, camarón, mixto y una alternativa vegetariana.
Un cabaret de los 50 en el GAM
Bar El Bajo
Si estás armando tu ruta piscolera y te preguntas qué hacer en Santiago para sorprender a tu grupo llévalos al GAM (Alameda 227) que esconde un lugar único.
Bar El Bajo te recibe con una propuesta estética fascinante: muebles reciclados y una decoración que evoca un clásico cabaret de los años 50, todo ambientado con música en vivo que le da un melancólico aire porteño al centro de la capital.
Su barra brilla con cócteles de autor como el Huesillo Pisco Punch (pisco envejecido, syrup de huesillo, limón y tónica) o clásicos sours preparados con destilado nacional Vaticano o premium peruano Quebranta. Y si prefieres armar la piscola perfecta, ofrecen etiquetas de primera línea como Monte Fraile y El Gobernador de 40 grados.
Para acompañar la velada, su carta de comida es sencilla pero llena de sabor, incluyendo excelentes opciones veganas para que nadie se quede fuera de la experiencia.
Un local clásico 60 años de tradición piscolera y cocina criolla
Ciro’s bar
Ubicado en Isidora Goyenechea 2971, Ciro’s mantiene intacta la receta de su éxito tras 60 años. Para quienes buscan qué hacer en Santiago cuando el cuerpo pide una piscola bien servida, este lugar es parada obligatoria.
La oferta de etiquetas de alta gama incluye opciones como Espíritu de Los Andes (40°) y Horcón Quemado, este último disponible en sus versiones de 35° (un año de guarda) y 40° (dos años).
En cuanto a preparaciones tradicionales que incluyen este destilado, el local destaca por su clásica Jarra de Borgoña para compartir, la cual mezcla vino tinto, pisco, frutillas y syrup. Asimismo, mantienen disponible su clásico Cola de Mono durante todo el año.
Para el maridaje, la carta se centra en platos chilenos contundentes. Entre las opciones para acompañar las copas destacan los crudos y tártaros de filete, el tradicional Caldo de Tronco.
Qué hacer en Santiago con sabor a bohemia y cultura popular
Bar Liguria
Con su estética clásica de la bohemia santiaguina, este imperdible del pisco cuenta con varias sedes en la ciudad, ya sea en Barrio Lastarria (Merced 298) o en Providencia, donde suma locales en Av. Providencia 1353, Luis Thayer Ojeda 019 y Manuel Montt.
La barra ofrece piscolas a la medida, con distintas graduaciones y marcas tradicionales como Mistral y Alto del Carmen. O sus etiquetas premium para disfrutar puras o combinadas, entre ellas Tres Erres, Horcón Quemado y Waqar, además del destilado peruano Cuatro Gallos.
Nada mejor que sus platos históricos, como la tradicional carne mechada con tallarines o sus inconfundibles sándwiches en marraqueta, verdaderos clásicos del local.