Home Entrevistas "“quedará para la historia y marcará a las generaciones”: chimbaro..."

“Quedará para la historia y marcará a las generaciones”: Chimbarongo construirá el canasto de mimbre más grande del mundo

Joel Jorquera, artesano que lidera el proyecto, conversó con La Nación y entregó detalles de esta especial iniciativa, la cual consistirá en un canasto de 25 metros de largo, 15 de alto y 15 de ancho, con una materia prima de aproximadamente 15 toneladas de mimbre. A su vez, la estructura albergará el futuro Museo de la Herencia del Mimbre y buscará fortalecer la identidad de la comuna, como un reconocimiento a los antiguos artesanos.

Comparte esta noticia

“Loco fue lo mínimo que me dijeron. Nadie lo podía creer y no pensaban que esto se pudiera concretar”. Así recuerda Joel Jorquera Parraguez (42), artesano de Chimbarongo, las primeras reacciones que recibió al revelar su ambicioso proyecto: construir el canasto de mimbre más grande del mundo. Cuatro años después de aquella primera ocurrencia, la idea se convirtió en una iniciativa colectiva, que pretende contribuir a preservar el oficio que le ha dado identidad a la comuna, conocida popularmente como la “capital del mimbre”.

La propuesta contempla una estructura de 25 metros de largo, 15 de alto y 15 de ancho, con una materia prima de aproximadamente 15 toneladas de mimbre. A su vez, el canasto pretende albergar el futuro Museo de la Herencia del Mimbre. Más allá del importante desafío de alcanzar un récord Guinness, el proyecto también busca rendir homenaje a los artesanos que han contribuido a construir la identidad de Chimbarongo.

Jorquera, quien vive de la artesanía desde hace más de dos décadas, cuenta, en conversación con La Nación, que creció en una familia ligada al mimbre: su padre era artesano y sus hermanos también se dedican al oficio. Su carrera le ha permitido recorrer el país y también ha viajado al extranjero. Incluso, en el año 2023 se coronó campeón mundial en tejeduría de mimbre en Polonia.

Joel Jorquera, artesano de Chimbarongo que lidera el proyecto de construir el canasto de mimbre más grande del mundo
Joel Jorquera, el artesano que lidera el proyecto de construir el canasto de mimbre más grande del mundo

Toda esa experiencia, sumada a su vínculo con la tradición familiar, ha marcado su visión sobre el futuro de la artesanía en Chimbarongo. Joel advierte de una creciente dificultad para sumar nuevas generaciones que mantengan vivo el oficio. “Uno se va dando cuenta que se va perdiendo este oficio tan noble y las personas pasan, pero queda la identidad de la comuna”, señala. 

Frente a ese escenario, el proyecto del canasto, donde está invitada a participar la comunidad y todos los artesanos, busca convertirse no solo en un atractivo turístico, sino también en un reconocimiento a quienes le han dado la identidad a Chimbarongo, y una oportunidad de captar el interés de la juventud. “La idea es que los jóvenes se interesen en este oficio en un futuro y lo vean como una herramienta sumamente importante”, sostiene.

El origen del proyecto

¿Cómo nació la idea de construir el canasto de mimbre más grande del mundo?

– La idea nació hace cuatro años. En un principio, quería hacer un canasto gigante que representara a Chimbarongo y que sirviera para llevar canastos más pequeños con víveres a las personas afectadas por unos incendios en el sur. Sin embargo, hacer una estructura de esas dimensiones requería demasiado tiempo para la urgencia que había en ese momento, así que la idea quedó dando vueltas.

“Después viajé a Polonia y vi el canasto más grande que habían construido allá, que tenía alrededor de 8 metros de alto y era utilizado como macetero. Me llamó mucho la atención y empecé a pensar en hacer uno todavía más grande, que pudiera convertirse en un atractivo turístico para el país”, detalla.

¿De qué manera el proyecto fue tomando forma hasta convertirse en una iniciativa de mayor envergadura?

– A medida que fui compartiendo la idea, se fueron acercando personas que comenzaron a aportar nuevas perspectivas. Recorrí distintas ferias del país y conocí a Ariel Traipi, presidente de la Fundación Chilka, que tiene el récord Guinness del telar más grande del mundo, realizado junto a mujeres mapuches. A él le interesó el proyecto y, después de conversar, puso la fundación a disposición de la iniciativa y me incorporó al directorio. Eso nos permitió contar con un respaldo jurídico y darle mayor formalidad.

“Originalmente, pensábamos construir un canasto de 12 metros para superar el que había conocido en Polonia. Sin embargo, al investigar los récords existentes, nos contaron que el de mayor tamaño estaba en Arabia Saudita con más de 22 metros de largo. Eso nos obligó a replantear el proyecto. A partir de ahí se sumaron arquitectos, ingenieros civiles y diseñadores, con quienes comenzamos a trabajar en los aspectos técnicos para hacer viable la construcción. Además teníamos la materia prima local y la experiencia de los artesanos”, manifiesta.

Esa termina siendo una de las intenciones, tener el sello de la identidad local….

– El objetivo es dejar ese sello. Actualmente hay mucho menos artesanos y no hay generaciones nuevas que se interesen en el oficio. Por eso nació la idea de hacer este museo del mimbre, como un reconocimiento a esos artesanos que nos dieron la identidad.

“Yo vengo de una familia de artesanos, mi papá era artesano y todos mis hermanos lo son. Uno se va dando cuenta que se va perdiendo este oficio tan noble y las personas pasan, pero queda la identidad de la comuna. Eso me gustaría rescatar de poder hacer este museo, que por ejemplo tenga una línea del tiempo y cuente la historia de Chimbarongo, con los artistas que le dieron la identidad y exista una reseña con cada artesano”, expresa.

Cuándo comenzaste a dar a conocer la idea a tu familia o amigos artesanos, ¿cuál fue la primera reacción que tuvieron? 

– Loco fue lo mínimo que me dijeron. Nadie lo podía creer y no pensaban que esto se pudiera concretar. Yo confiaba en que era posible porque cumplimos con todos los requisitos, el tema era atreverse. Lo principal fue nunca decaer cuando a veces se cerraban las puertas. Después de mucho trabajo y en conjunto con profesionales, se pudo formalizar. 

Los desafíos de la construcción y la obtención del terreno

¿En qué momento se empieza a desarrollar la idea del canasto con las dimensiones que se manejan actualmente? 

– Cuando me preguntan si haré o no el canasto. Yo digo que sí, pero tiene que ser un poco más grande. Ahí me adapté a los espacios de mi lugar de trabajo, pero después se abriría el abanico para darle la posibilidad a quien quisiera donar un terreno, como Bienes Nacionales o la ayuda del municipio. 

¿Cómo se produjo la incorporación de las autoridades y la municipalidad?

– Después de que el proyecto se hiciera más visible, realizamos un lanzamiento junto a la Fundación Chilka e invitamos a las autoridades de la comuna. En ese momento ya contábamos con el certificado de la Ley de Donaciones Culturales y empezamos a contactar empresas. La municipalidad se sumó para apoyarnos con los contactos de empresas con las que ya tenía relación.

Creditos: Municipalidad de Chimbarongo

“También conversé con el consejero regional Gerardo Contreras, que se interesó en la iniciativa y me preguntó en qué etapa estábamos. Le expliqué que necesitábamos encontrar un terreno. Después fuimos a una reunión al Ministerio de Bienes Nacionales y, tras las gestiones correspondientes, donaron 5,5 hectáreas en el camino al embalse Convento Viejo. El lugar tiene una vista preciosa hacia el embalse y los cerros”, explica. 

Ya pensando en la etapa de fabricación, ¿cómo estará construido el canasto y qué espacios contempla en su interior?

– La estructura tendrá un armazón de fierro macizo y será como un galpón gigante. Habrá una capa por encima, que es lo que se va a tejer con el mimbre y va por fuera. En el interior se proyecta la fabricación de un salón, con mamparas de vidrio por ejemplo, y todo lo que corresponde a un museo.  

“Todavía estamos evaluando las posibilidades de cómo aprovechar el espacio en altura. Hemos pensado hacer esculturas gigantes como las que hay en el GAM. Pero igualmente, al tener el embalse de fondo, está dentro de las ideas un espacio para contemplar el paisaje”, remarca. 

Asimismo, añade: “Eso ya es pensando a futuro, porque esto se basa en dos etapas. Por un lado, la construcción del canasto para alcanzar el récord Guinness. Posteriormente, el desarrollo de su interior, donde se instalará el museo con piezas únicas y espacios dedicados a la historia de la artesanía del mimbre. Aquí tenemos un periodo más amplio para trabajar”

¿En qué etapa se encuentra el proyecto en estos momentos?

– Actualmente estamos trabajando para conseguir los recursos que permitan concretar el proyecto. Hemos tenido una buena recepción por parte de distintas empresas y contamos con apoyos importantes. También mantenemos conversaciones con otras compañías para invitarlas a participar. 

“Hemos preferido esperar a que mejoren las condiciones climáticas antes de intervenir el terreno, para evitar que las lluvias puedan perjudicar los trabajos. Esperamos en noviembre comunicar las fechas oficiales. La meta es comenzar los trabajos con maquinaria y avanzar para que el canasto pueda concretarse el próximo año”, indica.

Un legado para las futuras generaciones

¿Cómo esperas que esta iniciativa contribuya a despertar el interés de las nuevas generaciones por la artesanía del mimbre?

– Además de destacar a los antiguos artesanos, el propósito también es hacer un llamado a las nuevas generaciones. Durante la construcción del canasto queremos invitar a los colegios a participar. Ya se sumó uno de Melipilla y otro de Temuco. Ellos podrán aportar en la parte decorativa y en la ambientación de la estructura.

“La idea es que los jóvenes se interesen en este oficio en un futuro y lo vean como una herramienta sumamente importante. Pensar también que esto sea parte como de una clase constante en los colegios, para sacar nuevos artesanos”, puntualiza.

¿Qué significa para ti liderar un desafío de esta magnitud?

– Creo que esto puede marcar un antes y un después. La comuna es conocida por su artesanía, y todos mis colegas han contribuido mucho a que tenga ese reconocimiento. Pero hacer realidad este proyecto también es demostrarles a los más jóvenes que se pueden alcanzar grandes cosas, incluso cuando uno viene de una familia humilde y con este oficio.

¿Qué te gustaría que las futuras generaciones encontraran en este proyecto?

– Me gustaría que quedara ese registro de los artesanos que le dieron identidad a Chimbarongo, con sus nombres y una reseña de cada uno. Siento que quedará para la historia y marcará a las generaciones. Quiero que los hijos y los nietos puedan venir al museo, y reconocer el aporte que hicieron a esta tradición. Con el tiempo van a pasar muchas cosas, pero esto va a quedar.

“También me gustaría que el museo tuviera un espacio que permitiera al visitante sentirse como si estuviera dentro del taller de un artesano. Imagino una sala que reproduzca ese ambiente, con las herramientas y los elementos que forman parte del trabajo cotidiano”, dice.

Comparte esta noticia
60,813FansLike
10,000SeguidoresSeguir
346,900SeguidoresSeguir

Lo Más Leído