Los chilenos abrimos los ojos ante la realidad de malas prácticas a nivel empresarial, pero hay varias lecciones de las que aprender a nivel de directorios, compañías y consumidores, entre otros.
(Frano Giakoni Ramírez, director de la carrera de Entrenador Deportivo, Universidad Andrés Bello): El auge de los therians vuelve a recordar algo simple: el cuerpo humano está diseñado para moverse en múltiples planos y patrones, no solo sentado frente a una pantalla. Si esta tendencia logra que más jóvenes se activen físicamente, el desafío será canalizar ese movimiento hacia prácticas seguras y estructuradas.
(Patricio Yuras Maltés, director de Ingeniería en Administración de Empresas, Universidad Central): En las organizaciones actuales persiste una tensión entre principios formales —meritocracia, transparencia, objetividad— y prácticas informales que inciden decisivamente en la toma de decisiones. En el contexto chileno, una de las más visibles es “el pituto”.
(Liliana Cortés, directora social del Hogar de Cristo): Las cifras son elocuentes: más de 20 mil personas damnificadas y más de 4 mil viviendas destruidas. Más del 80% del daño se concentra en Biobío y el 20% en Ñuble. En números absolutos, el impacto es mayor en Biobío, una región más extensa y poblada. Pero el daño social no es homogéneo. La pobreza que se incendia no es igual en ambas regiones. Y eso importa al pensar la reconstrucción.