La investigación dio como resultado el hallazgo de tres nuevos cuerpos celestes en la órbita de GJ 357 correspondientes a una enana roja -estrellas pequeñas y frías- a 31 años luz, una distancia no muy lejana considerando las dimensiones espaciales, indicó Rafael Luque del Instituto de Astrofísica de Canarias (España).
Este descubrimiento también fue notificado por la NASA dado que fue su satélite TESS el que lo hizo posible.
El planeta bautizado como GJ 357d, el más lejano respecto al astro, es particularmente intrigante porque los investigadores creen que puede ser habitable mientras que los otros dos se consideran demasiado cálidos.
Entre las señales de habitabilidad de un planeta se incluyen un terreno rocoso, un tamaño similar a la Tierra y una distancia respecto a su sol ni muy cercana ni muy lejana, de modo que pueda haber agua líquida, un factor clave para la vida.
Dada la distancia con su estrella, los investigadores estiman que el mundo tiene temperaturas de -53 °C, explicó Luque, aunque “parece un poco frío a primera vista”, reconoció.
Pero “si este planeta tuviese atmósfera podría retener el calor que recibe de su estrella y el agua podría ser líquida”, añadió el astrónomo.
Los investigadores creen que el GJ 357d, que no es el primer cuerpo celeste hallado con posibilidades de ser habitado por el hombre, puede tener un tamaño similar o el doble de la Tierra.
En 2016, el descubrimiento de Proxima b situado apenas a cuatro años luz, causó sensación pero el método de detección genera interrogante, ya que fue encontrado por medio de la velocidad radial que consiste en detectar la oscilación de una estrella debido a la fuerza gravitacional de un exoplaneta que orbita en torno a ella.
GJ 357d, en cambio, lo fue por el sistema de disminución de luminosidad al pasar entre la estrella y la Tierra.
Luque y su equipo intentarán en los próximos meses observarlo en “tránsito” para analizar si reúne condiciones que lo hagan apto para eventualmente albergar vida.