El anuncio de que Cyril Ramaphosa, jefe del partido gobernador, Congreso Nacional Africano (ANC), fue elegido Mandatario de Sudáfrica lo realizó el presidente de la Corte Constitucional, Mogoeng Mogoeng, entre los aplausos de los diputados congregados en una sesión extraordinaria.
A su vez, Ramaphosa, militante desde el principio en la lucha contra el apartheid, afirmó ante el Parlamento su compromiso de convertir en prioridad la lucha contra la corrupción.
Este nuevo cargo supone una revancha para el nuevo Mandatario, debido a que ya en 1999 pensaba que estaba a punto de cumplir con su ambición. Considerado como el “hijo predilecto” del ícono Nelson Mandela, se había presentado a la presidencia del ANC, pero la directiva del partido lo dejó de lado y optaron finalmente por Thabo Mbeki.
Cuando Mandela salió de prisión en 1990, convirtió al joven sindicalista en uno de los que iban a negociar la transición política con el poder blanco. Era considerado entre “los más talentosos de la nueva generación“, como escribió el propio Mandela en sus memorias.