En compañía de su padre, un cineasta, un navegante alemán y uno de los hijos de Carolina de Mónaco, la activista medioambiental partió rumbo a Estados Unidos en un viaje que le tomará dos semanas, que no contaminará y que tendrá algunas incomodidades.
Tal como lo había anunciado, la joven activista sueca que lucha contra el cambio climático, Greta Thunberg, inició este miércoles su travesía hacia Nueva York, Estados Unidos, a bordo de un velero de competición que no emite carbono, pilotado por un miembro de la familia real de Mónaco. La embarcación levó anclas en el puerto de Plymouth (sur de Inglaterra) a las 14:00 GMT y navegará por dos semanas con el objetivo de que la adolescente pueda asistir como invitada a la cumbre mundial de la ONU a favor del clima prevista para septiembre en la sede la organización multilateral. Thunberg, de 16 años, se negó a viajar en avión debido a las emisiones de CO2 que genera este medio de transporte y por ello el hijo de la princesa Carolina de Mónaco, Pierre Casiraghi, le ofreció su barco para poder recorrer las 3.000 millas naúticas y llevar su mensaje al otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, “mucha gente no entiende y no acepta la ciencia”, dijo a la AFP antes de su partida, la joven que dio origen a un movimiento mundial de huelgas escolares a favor del clima. “Haré lo que siempre he hecho: ignorarlos y decir solo lo que dice la ciencia”, afirmó. Su propósito es “crear una opinión y movimiento internacional para que la gente se una y presione a los poderosos”, aseguró Thunberg, para quien el viaje será arduo como novata en esta lid, aunque se declara dispuesta a afrontar “el mal de mar (mareos)” y la falta de comodidades. “Soy una de las pocas personas en el mundo que puede hacer esto, así que aproveché la oportunidad”, dijo a la prensa poco antes de izar velas, vestida con el traje negro de la tripulación del barco.