En el año 1960 había en Chile solamente tres canales y ni siquiera estaban disponibles en todo el territorio nacional. Eso significaba que, si estabas entre los afortunados con acceso a la televisión, probablemente estuvieras mirando lo mismo que los vecinos.
Sin embargo, los años pasaron y los tiempos cambiaron. Hoy el consumo “multipantalla” es lo habitual, con excepciones en días de partidos especiales, o al menos así lo demuestran los datos de consumo mediático a nivel local.
La atención se dividió en más de una pantalla
Una de las tendencias, quizás la más marcada, es que quienes miran el evento en vivo no dedican su atención al completo, sino que lo hacen de manera fragmentada, con una o más pantallas abiertas en paralelo.
Por ejemplo, mientras ocurren los 90 minutos, plataformas de streaming y redes sociales concentran reacciones, análisis y debates que complementan la experiencia de consumo. Si quieres profundizar sobre este tema, en un artículo de Fútbol Libre se explica cómo los espectadores cambiaron las reglas y lograron que el fútbol dure mucho más que los 90 minutos del partido.
Esta forma de consumo implica que el fútbol ya no se mide solamente en función del rating y de la cantidad de personas frente a la televisión, sino por su repercusión global a través de otros medios, como son las redes sociales o el streaming. Un mismo partido se transforma en materia prima para múltiples formatos.
Destacados, clips y resúmenes nocturnos
El fútbol en vivo dejó de ser la única manera de consumir un partido, ya que hoy los espectadores tienen la posibilidad de verlo en diferido, tanto desde sus operadores de cable como buscándolo completo a través de internet en otro horario distinto al de su emisión.
A esta modalidad se la llama “on demand” y cambió por completo las reglas del juego. Por ejemplo, al verse en diferido, el evento se puede adelantar o pausar, evitando momentos como el tiempo de debate del VAR o secciones del partido en las que solamente hubo toques y ningún gol.
Una parte de esta visualización también se produce a través de fragmentos importantes, habitualmente llamados “highlights”. Goles y jugadas polémicas se concentran en pocos minutos para ser consumidos como resúmenes después del partido.
Esto no solamente amplía el alcance del evento, que llega a públicos que no tienen tiempo para ver los 90 minutos en directo, sino que también alarga la vida útil del partido, dado que una misma jugada puede repetirse en distintos formatos durante días o incluso meses.
El cambio es tan importante que incluso desde Kantar IBOPE Media explican que el comportamiento actual de las audiencias obliga a mirar más allá del rating tradicional. La consultora indicó que desde abril de 2025 aplica un sistema global para medir el impacto de los canales de televisión en Chile.
La gente no sigue medios, sigue personas
Otro fenómeno asociado al consumo on demand es la fragmentación de la autoridad. Los grandes medios siguen siendo relevantes, pero ya no monopolizan la conversación sobre ningún tema, incluido el fútbol.
El informe de consumo digital en Chile de Data Rating destaca que canales pequeños de YouTube y otras plataformas de streaming compiten mano a mano con los programas de análisis deportivo.
El hincha busca pertenencia y comunidad. Por eso, cuando encuentra a una persona con la que comparte valores deportivos, la sigue más allá de que el formato sea en un canal de televisión tradicional o en una red social.
A la vez, el consumo on demand potencia este modelo hipersegmentado, donde la especialización pesa más que la escala o los grandes presupuestos televisivos.
El directo dejó de ser la norma y pasó a ser un evento
Si bien el consumo de fútbol en ligas menores se fragmentó, el vivo quedó reservado para ocasiones especiales. Mirar fútbol en directo dejó de ser un hábito cotidiano sin importancia y pasó a ser una decisión.
Los espectadores reservan los vivos para eventos especiales, como una juntada con amigos en torno al televisor o la visualización desde un bar. Por supuesto, el evento debe ameritarlo.
Los datos de Kantar IBOPE Media reflejan esa tendencia. Por ejemplo, el partido de Chile contra Argentina por las Clasificatorias al Mundial 2026 emitido por Chilevisión el 5 de junio de 2025 fue la emisión individual más vista del año, con un rating de 2,5 millones de personas.
En segundo lugar, por categorías de rating, fue para Brasil vs. Chile. Este encuentro fue transmitido por Mega, con 1,9 millones y, a nivel de promedios anuales, el Mundial Sub 20, emitido por Chilevisión, lideró el ranking con 957 mil personas prendidas a la pantalla.
De todo lo anterior se desprende que, lejos de desaparecer, la televisión abierta resiste a los cambios y sigue marcando récords de audiencia, aunque se produce en eventos aislados, de mucha importancia, como Eliminatorias y partidos internacionales.