05 Febrero 2023 11:09
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Jorge Said: “Me pregunto qué pasará en Qatar el día después del Mundial”

El destacado periodista, documentalista, director, productor y corresponsal de guerra se encuentra en estos días en Qatar cubriendo el Mundial y haciendo despachos para CHV. Lo ha impactado cómo se prepararon para esta fiesta del fútbol. “No hay ningún país en la historia que haya instalado tanta ornamentación, tantos adornos, banderas, iluminación; son millones de dólares gastados en la promoción de este evento”, dice. También graba para la tercera temporada de su serie documental “Buscando a Dios”. En conversación con La Nación digital admite que esta producción le cambió la mirada de la vida. “No le temo a la muerte. Si muriera hoy me iría con un sentimiento de satisfacción”, remarca.

A comienzos de los años ochenta, Jorge Said estudiaba periodismo en la Universidad Católica. Muy delgado, caminaba deprisa por los pasillos del Campus Oriente como queriendo ganarle al tiempo. En su curso ya destacaba por su pensamiento crítico y ser muy opinante.

Los estudiantes que ingresaron junto a él a la UC no podían imaginar siquiera que Said seguiría caminando con paso presuroso, pero esta vez por el mundo entero, marcando una impronta como documentalista, director, productor y corresponsal de guerra.

En estos días, el periodista se encuentra en Qatar, cubriendo el Mundial. Ha realizado despachos para Chilevisión con la ayuda como camarógrafo de Harold Mayne-Nicholls, su amigo, ex compañero en la universidad y expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). Además, está grabando para un capítulo de la tercera temporada de su serie documental “Buscando a Dios” (History Channel 2).

La conversación con La Nación digital se realiza vía Zoom, mientras Said se traslada por la autopista hacia el aeropuerto, porque viajará en un rato más a Arabia Saudita. Mayne-Nicholls conduce el vehículo, mientras desfilan por las ventanillas los ornamentos que se instalaron por la fiesta mundialera.

“Vamos a Arabia Saudita con el objetivo de meternos en el Islam duro, vamos a visitar por primera vez los lugares sagrados. Nunca he podido entrar a Arabia Saudita, en diez ocasiones he tratado de ir a la cuna del Islam sunita. Vamos a Medina, donde está el profeta Mahoma”, cuenta. Algunos días después, Jorge Said mandaría fotos a La Nación digital de esta nueva travesía.

Y añade que “Qatar comparte una sola frontera con Arabia Saudita. Me parecía fundamental para entender un poco la cultura qatarí entender también la cultura de lo que sería la Madre Patria, que es un país enorme, de más de dos millones de kilómetros, con una población de 36 millones de habitantes, prácticamente más de 100 veces la población de Qatar; este es un país muy chiquitito, correspondería a una ciudad de Estado, muchos la califican así”.

Jorge Said en la mezquita del profeta Mahoma en Medina, Arabia Saudita.

“EL FÚTBOL COMO PUNTO DE REUNIÓN”

¿Te ha resultado difícil hacer los despachos del Mundial, tomando en cuenta la diferencia horaria?

-Ha sido muy complicado. A mí me había afectado muchísimo la diferencia horaria en Ucrania, en Afganistán, porque no se dormía, había mucha tensión en la noche. En Qatar el día es muy corto, porque es invierno, a las cinco de la tarde prácticamente es de noche, por lo tanto tampoco nos podemos levantar muy tarde. A mí me es difícil dormir durante el día. Y cuando se van acumulando los días, es muy complicado, pero es parte de nuestra profesión.

Harold Mayne-Nicholls y Jorge Said.

Jorge Said reflexiona acerca de por qué quiso estar en el Mundial. “Hacía tiempo que tenía ganas de ver el fútbol como un punto de reunión de muchas culturas, de muchas religiones. En el torneo participan 32 equipos, evidentemente algunos practican el cristianismo; hay ortodoxos, católicos; hay los que practican las religiones animistas, otros que son más bien budistas…por lo tanto, hay una unión de religiones, de culturas. Me pareció que el fútbol podía ser un elemento unificador, que hiciera olvidar los problemas que vive el mundo”.

Añade: “Tal vez era una manera de buscar a Dios a través de otro elemento. Es lo que he venido haciendo. Cuando llegó la pandemia se acabaron los grandes ritos y peregrinaciones. Tuve que salir entonces a buscar la guerra, otras opciones”.

¿Hasta cuándo te quedarás en Qatar?

-Hasta que termine el Mundial. Justo hablaba con Harold de la importancia del día después. Es impresionante ver la cantidad de cosas que se han hecho. No hay ningún país en la historia que haya instalado tanta ornamentación, tantos adornos, banderas, iluminación; son millones de dólares gastados en la promoción de este evento. ¿Qué va a pasar después?, ¿sentirán un sentimiento de vacío? Me parece interesante preguntarse qué pasará en Qatar el día después del Mundial.

LA TERCERA TEMPORADA DE “BUSCANDO A DIOS”

Por estos días grabas también un capítulo para tu destacada serie “Buscando a Dios”. Cuéntanos sobre esta tercera temporada.

-Esta tercera temporada tiene un desafío doble para mí. Y no tanto por el contenido. Ya se nos habían planteado contenidos complicados en Afganistán, Ucrania, antes en India, en China, en el Tíbet, en Tierra Santa, siempre es difícil grabar en Palestina. Pero ahora tenemos un doble desafío, porque no son 10 capítulos sino que 20. Es como si tuviera que hacer dos temporadas en una. Y por otro lado, el hecho de pasar a History Channel (aseguró la continuidad de la serie), y trabajar directamente con Argentina que ve el contenido; con Miami que ve el marketing, las promociones; con Venezuela que ve el producto final. Hay muchas más revisiones, es mucho más exigente el nivel de calidad. Estoy muy contento de que se nos plantee un desafío a nivel técnico y de contenidos.

Agrega: “En lo personal, siento que estoy creciendo, es como subir de división también. Es un orgullo ser el rostro (de la serie documental), es una alegría muy grande”.

En noviembre pasado, fuiste reconocido por la Universidad de Guadalajara, en México, por la serie “Buscando a Dios”. Recibiste el grado honorífico Doctor Honoris Causa en Ciencias Sociales, otorgado por la Fundación Doctor Honoris Causa en vinculación con la Universidad de Santander. ¿Te consideras un agente de cambio que es una de las razones por las que se te premió?

Creo que sí. Siempre intenté una transformación, no solamente en términos técnicos sino que en el contenido. Siempre intenté hacer cosas nuevas en la televisión, de grabar con una cámara, con gran angular, de grabar solo. Muchas veces me han dicho, y yo también lo entiendo así, que he sido uno de los primeros youtubers. Empecé a grabar hace unos 15 años, iba a la guerra, a los conflictos humanitarios…Lo de agente de cambio es porque estamos haciendo un nuevo estilo de televisión sin sonidistas, sin camarógrafos, todo hecho con nuestra propia logística. No se podría hacer de otra manera, porque son viajes muy largos, complicados, no habría alguien que me acompañara. Y está también el problema del financiamiento.

SENTIDO DE TRASCENDENCIA

¿”Buscando a Dios” te ha cambiado la mirada de la vida?, ¿crees que hay un Dios, una energía universal?

-A través de todos estos viajes me he dado cuenta de que hay algo mucho más bonito, más allá del racionalismo, porque podría aproximarme a ser ateo, en creer que no hay nada más, pero lo encuentro muy poco esperanzador, no hay ninguna ilusión en eso. Yo prefiero ser alguien que tiene una esperanza, de ver la vida bonita como la ven las antiguas culturas, como la ven los mexicanos. Más allá de que exista o no una vida después de la muerte siento que hay una idea universal, una consciencia (…) Cuando vemos que en las religiones está la idea de la compasión, de ayudar a los que no tienen voz, a los pobres, a los que tienen problemas, ahí está la idea de Dios, de la consciencia, de la bondad, de hacer el bien.

Jorge Said reflexiona que “ahí hay un fundamento muy importante que es el desequilibrio que hay hoy día entre la vida material y la vida espiritual. Antes había más vida espiritual. Hoy está todo tan materializado, en base a una recompensa física, de la ropa, todo lo que tiene que ver con los autos, con los bienes, con los barrios donde vivimos, todas cosas tan banales, que tienen tan poca importancia”.

En tus reporteos de la guerra has vivido muchos momentos críticos como cuando despachabas desde Kiev, Ucrania, para el matinal “Tu Día”, de Canal 13, y fuiste apuntado por los militares. Cuando te has enfrentado a estas situaciones, ¿piensas en este sentido de trascendencia del que hablamos?

-Se siente un temor muy fuerte. Cuando uno está cerca de la muerte se da cuenta de la importancia de la vida y de vivirla como si fuera el último día. Yo cada vez que me levanto trato de ganarle al día. Lo otro que me ha pasado es que cuando estamos en la guerra hay un miedo a la muerte, pero en términos generales yo no le temo. Es como una enseñanza que me ha venido. Si muriera hoy me iría con un sentimiento de satisfacción, de haber dicho ‘bueno hasta el último día estuvimos tratando de aportar con algo, hicimos algo en nuestras vidas, nuestras vidas fueron intensas’.

Comenta que uno de sus ejes hoy es “la simpleza”. “Cada día pienso en achicarme, no pienso en bienes materiales, en casa, en auto. Lo que sí quiero es tener buenos equipos para mostrar fotografías bonitas. Pero en el resto de las cosas no tengo ambiciones. Me gustaría seguir viajando, porque todavía me faltan muchas culturas que conocer. Si puedo seguir desarrollando este trabajo me voy a sentir muy realizado”.

Después de Qatar, ¿a dónde te trasladarás?

-Quiero ir a Finlandia. He reporteado la Navidad ortodoxa, la Navidad católica, me falta la Navidad protestante. Allá está todo el rito del Viejo Pascuero, están las auroras boreales (…) Al  Viejo Pascuero, que se transforma en una idea tan comercial, me gustaría darle un significado.

Has viajado por más de 80 países, ¿pero a dónde quieres siempre regresar?

-Me vienen dos ideas. Siempre me ha gustado muchísimo India, con los Himalayas, sus templos, todo esto me apasiona. También me gusta mucho la naturaleza. Tengo ganas de cruzar todo el Amazonas lo antes posible. Me entusiasma lo ecológico, entender que las tribus, que están en vías de extinción, son las guardianas de la naturaleza, las que cuidan nuestros árboles, nuestros ríos. Pero también hay otros lugares que me seducen. Quiero ir a la Antártica, siempre buscando lugares extremos, un poco como ha sido mi vida. No me gustan las ciudades con sus malls, me angustia el consumismo, el capitalismo…

Mezquita del profeta Mahoma, Medina.

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