El pasado viernes, EEUU anunció un importante golpe al Tren de Aragua, tras la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, más conocido como “Niño Guerrero”. Todo esto, luego de un operativo conjunto con Venezuela en el estado de Bolívar.
La muerte del “Niño Guerrero”, considerado el máximo líder de la organización criminal, provocó diferentes reacciones a nivel nacional e internacional.
En una entrevista con Ex Ante, el experto en crimen organizado, Pablo Zeballos, analizó el impacto de este hecho. Y en ese sentido, abordó los efectos que podría generar la caída del líder de la organización.
“Su eventual salida del tablero no puede leerse únicamente como la caída de un jefe criminal. También debe entenderse como parte de un reordenamiento más amplio de los equilibrios de poder, protección y corrupción que durante años permitieron la movilidad, el resguardo y la capacidad de mando de distintos actores criminalizados vinculados a Venezuela”, sostuvo.
A la vez, señaló que “el impacto de este escenario no se limita a Venezuela. Al contrario, puede proyectarse hacia todos los países donde opera el complejo criminal conocido como Tren de Aragua, entre ellos Chile”.
Por lo mismo, indicó que ahora se verá si la organización “funciona realmente como una estructura jerárquica, centralizada y con mando vertical”. O en caso contrario, se apreciará “si, más bien, estamos frente a un complejo de grupos criminales que comparten identidad, reputación y marca, pero que operan bajo lógicas de franquicia, diferenciación territorial y autonomía relativa”.
“El eventual debilitamiento del liderazgo histórico del Tren de Aragua no debe interpretarse automáticamente como el fin de la organización. Puede ser una oportunidad para golpear sus capacidades, pero también un momento de riesgo”, comentó.
Asimismo, enfatizó que “la fragmentación criminal suele producir vacíos de poder, y esos vacíos rara vez permanecen vacíos por mucho tiempo. En ellos aparecen disputas, venganzas, alianzas tácticas y nuevas formas de violencia”.
“El desafío para Chile será comprender ese proceso antes de que se exprese en las calles, en los mercados ilícitos o dentro de sus cárceles”, añadió.