Natalia Zakharova, una mujer rusa que huyó de su país tras sufrir violencia de género, enfrenta un desalojo de su vivienda en Barcelona, pese a recibir ayuda estatal y tener dos hijos menores de edad. Su caso reavivó el debate sobre la situación de las mujeres vulnerables que no logran acceder a una vivienda.
Según publicó El País, Zakharova llegó a España en junio de 2022 y actualmente vive en un departamento del barrio del Raval, en Barcelona. La mujer cuenta con una orden de alejamiento contra su exesposo, pero ahora teme quedarse sin un lugar donde vivir junto a sus hijos.
El caso se conoce apenas un día después de la muerte de Maricarmen, una mujer cuyo desahucio en Madrid había generado protestas. Ambos episodios han vuelto a poner el foco en las dificultades que enfrentan algunas personas para acceder a una vivienda en España.
La ayuda económica no evitó que dejara de pagar el arriendo
Natalia Zakharova denunció a su exesposo por violencia de género en 2024. Tras el proceso, consiguió una orden de alejamiento y que él ingresara a una comunidad terapéutica.
Sin embargo, la mujer descubrió que su expareja había gastado todos sus ahorros en cocaína. Ante esa situación, debió recurrir a los servicios sociales, desde donde comenzó a recibir una ayuda de 300 euros mensuales, equivalentes a cerca de 330 mil pesos chilenos.
Posteriormente, la ayuda fue retirada tras acordarse el pago de una pensión durante el juicio por violencia de género. No obstante, Zakharova solo recibió ese dinero durante dos meses y terminó dejando de pagar el arriendo de su departamento.
Desde entonces, su situación se ha agravado. La mujer presenta un “trastorno mixto de depresión y ansiedad”, además de un “elevado estrés emocional relacionado con citas judiciales y previsión de pérdida de vivienda”.
Natalia Zakharova no encuentra una vivienda para sus hijos
Desde marzo, la mujer recibe una ayuda estatal de 1.500 euros mensuales, equivalentes a aproximadamente 1,6 millones de pesos chilenos. Pese a ese apoyo, asegura que no ha conseguido encontrar un arrendador dispuesto a ofrecerle una vivienda.
La principal dificultad, según su relato, es que no tiene ingresos laborales fijos y debe mantener a sus dos hijos menores de edad.
Ante la posibilidad de quedarse sin hogar, Zakharova cuestionó las alternativas que le han ofrecido los servicios sociales.
“Cuando pregunto en servicios sociales dónde voy con tres maletas y dos niños, me dicen que podremos dormir en el Centro de Emergencias y volver cada mañana a su sede hasta que salga algo. No es para nada lo que me imaginaba cuando tuve que huir de mi país”, lamentó.
Su caso expone las dificultades que enfrenta una mujer que huyó de la violencia para reconstruir su vida, pero que ahora se encuentra ante la posibilidad de perder su vivienda en España junto a sus hijos.