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“Para ellos fue un show único en su carrera”: director narra la historia de Sepultura en el Instituto Nacional

Durante años, el concierto que Sepultura ofreció en el Instituto Nacional en 2003 sobrevivió como una historia difícil de creer: una de las grandes bandas del metal tocando en el patio de un colegio. Un registro audiovisual recuperado más de dos décadas después permitió convertir aquel mito en imágenes y dio origen al documental “Sepultura en el Instituto Nacional: Labor Omnia Vincit”, de Álvaro Cariqueo Lavín.

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Esta semana, Sepultura, reconocida banda de la escena metalera mundial, volverá a presentarse en Chile por última vez, como parte de la gira con la que la banda brasileña se despide de los escenarios después de más de cuatro décadas de trayectoria. El 8 de octubre tocará en el Teatro Coliseo y el 9 tendrá una segunda presentación en Santiago, que fue anunciada como un “show secreto”.

La fecha de la presentación está sincronizada con el estreno en pantalla grande de “Sepultura en el Instituto Nacional: Labor Omnia Vincit”, documental que cuenta una historia ocurrida hace más de 20 años, cuando Sepultura llegó hasta el patio del Instituto Nacional para tocar frente a sus estudiantes.

En octubre de 2003, la banda terminó ofreciendo un concierto organizado por los propios alumnos del establecimiento, un episodio que durante años circuló entre institutanos y seguidores como una especie de leyenda o mito.

Eso cambió cuando apareció un registro audiovisual que conservaba la llegada de la banda, la conferencia de prensa y parte del concierto. Ese archivo es el punto de partida de “Sepultura en el Instituto Nacional: Labor Omnia Vincit”, documental dirigido por Álvaro Cariqueo Lavín, que reconstruye aquella jornada a través de imágenes recuperadas y testimonios de quienes participaron.

La primera función, programada esta semana en el Centro Arte Alameda, agotó sus entradas y dio paso a una nueva exhibición el viernes 9 de octubre.

A pocos días de la despedida de Sepultura de los escenarios, Cariqueo conversó con La Nación sobre el origen de esta historia, el hallazgo del registro audiovisual, la votación mediante la cual los estudiantes escogieron a Sepultura y los recuerdos que Andreas Kisser (guitarrista de Sepultura) y otros integrantes de la banda conservaban de aquella visita.

¿Cómo nació tu interés por rescatar esta historia del Instituto Nacional y qué querías mostrar sobre la vida cultural del colegio?

-Yo no tenía ninguna relación con el Instituto Nacional. Siempre he tenido respeto por el colegio, porque es el más antiguo de Chile, pero no era parte de mi historia. Lo que me interesaba era mostrarles a los estudiantes actuales que el instituto también tuvo otras cosas, además de lo que hoy se suele asociar al colegio. Por ahí también pasaron bandas como Sinergia, Tomo Como Rey, Chancho en Piedra. Los eventos del Mister Institutano eran importantes en esos años y tenían una historia bien particular.

“Cuando empecé el proyecto, entre 2023 y 2024, me di cuenta de que ese tipo de actividades ya no se estaban haciendo. Después volví al instituto en 2025 y vi que estaba FESI, que era como una versión nueva de esto, con Sinergia y Tomo Como Rey. Entonces también me gusta pensar que el documental pudo haber ayudado un poco a recuperar esa idea.

¿Cómo encontraste el material audiovisual que llevaba más de 20 años en su mayoría inédito y qué fue lo primero que sentiste al verlo?

-Fue súper importante, porque el material principal estaba guardado. Ignacio Onel, que fue de los organizadores en esos años del evento, tenía las imágenes y me dijo que tenía prácticamente todo: la llegada de Sepultura, la conferencia de prensa y el concierto. Cuando vi que el material estaba bien digitalizado y que además tenía un audio bastante bueno, fue como encontrar una pieza que faltaba. Porque mucha gente consideraba que el concierto era casi un mito. Se hablaba de que Sepultura había tocado en el Instituto Nacional, pero no había imágenes que lo demostraran.

Un concierto que durante años pareció imposible

Durante la investigación y grabación del documental, ¿emergió un protagonista de la historia que permitiera llevar a Sepultura al Instituto Nacional?

-Creo que el documental refleja que para que ese hecho ocurriera no hubo un solo protagonista. Uno puede ver que los protagonistas son los institutanos, está Andreas Kisser (guitarrista de Sepultura), están los fanáticos. Todos son importantes. Pero el centro de la historia es justamente el mito: mucha gente consideró que ese concierto era un mito porque no existía material visual. Y después aparece este video de Ignacio que corrobora que efectivamente ocurrió.

“Incluso ahora había muchos fanáticos de Sepultura que no sabían que habían tocado en un colegio. Entonces el documental trata de mostrar cómo finalmente Sepultura llega al Instituto Nacional y cómo se consigue hacer ese concierto.

Equipo del documental “Sepultura en el Instituto Nacional: Labor Omnia Vincit” junto a Andreas Kisser.

Sepultura fue elegida por los estudiantes

Hay un elemento particularmente llamativo: Sepultura llegó al instituto por votación. ¿Cómo fue ese proceso?

-Eso es algo que se menciona mucho, porque muchos de los chicos del centro de alumnos no eran fanáticos de Sepultura. Algunos pensaban que iba a venir otra banda. Entre las opciones estaban Sepultura, The Chemical Brothers y Fatboy Slim. Algunos decían: “Claro, Fatboy Slim, más carrete, ¿cachai?”, porque la idea en esos años era que podían dejar entrar a las chicas, a las estudiantes del Liceo 1 y de otros liceos de niñas. Ellos lo veían también desde un contexto más marketero. Pero la gente del instituto era más metalera. En esos años había un contexto más metal dentro del colegio, y eso se refleja a la perfección en las imágenes que rescato: se ve un público bien energizado, buscando chascón.

“Alfredo Lewin, que también es institutano, me lo confirma. Él decía que era un público que buscaba metal, que buscaba fuerza, y al final era lo más lógico. Y lo más bonito fue que los mismos estudiantes hayan escogido a Sepultura. A pesar de la deuda que tuvieron después, igual quedaron en la historia. Yo creo que con esto queda aún más fuerte el peso de la historia: que Sepultura haya tocado en Chile, en un colegio, y que no haya antecedentes de otra banda que haya hecho algo así, ir a tocar a un colegio cuando ya eran una banda grande.

El concierto también dejó una deuda y posteriormente hubo un proceso judicial. ¿Cuánto te interesaba abordar esa parte de la historia?

Sí, efectivamente hubo una deuda y después vino todo el proceso judicial, que fue bastante largo. Ellos llegan y tocan y, al momento de tocar, se asume que fueron pagados, que no tuvieron problemas. Los problemas vinieron después, cuando pasa el show y se ve la deuda final y parte todo esto. Entonces es una historia que da para otro contexto: qué pasó durante ese proceso, porque el proceso judicial fue bien largo, todo el aporte que también hicieron los apoderados con eso. En el documental se da un pequeño contexto, pero tampoco quise profundizar demasiado porque sentía que se podía perder un poco el tema principal.

La mirada de Sepultura

Entrevistaste a Andreas Kisser (guitarrista) y también tuviste contacto con la banda. ¿Qué recuerdos tenían ellos de esa visita y qué tan enterados estaban de todo lo que había detrás?

-La verdad, Andreas fue muy receptivo. Recordaba bien el contexto y estaba bastante enterado. Ellos también se sorprendieron y estaban contentos de haber sido elegidos. Cuando llegaron al instituto se dieron cuenta del contexto histórico del lugar. Por ejemplo, les llamó mucho la atención la foto de Salvador Allende que está en el pasillo de los presidentes.

“Y lo más interesante es que no solamente Andreas recordaba el concierto. Derrick (vocalista de Sepultura) también lo recordaba. Ellos revisaron incluso un setlist conmemorativo y comentaron el tema con el que habían abierto, ‘Corrupted’, porque era muy extraño que hubieran partido que no era un clásico”.

¿Y qué significó para Sepultura tocar en un lugar como el Instituto Nacional?

-Andreas me decía que una cosa era hacer clínicas en colegios, que eso lo habían hecho, pero otra completamente distinta era tocar con la banda completa en el patio de un colegio. Para ellos fue un show único dentro de su carrera. No era algo que hubieran hecho habitualmente, y eso también le da un peso especial a la historia.

El significado para los estudiantes

Más allá de la presencia de Sepultura, ¿qué te interesaba contar sobre esa generación de estudiantes?

-Me interesaba mostrar que eran cabros que tenían una capacidad de organización y que finalmente lograron algo que parecía muy difícil. También está toda esa incertidumbre que existió hasta el mismo día del show: si se logra o no se logra, si llegan o no llegan, si finalmente la banda va a tocar. Entonces también está esa sensación de estar viendo algo que no sabían si realmente iba a ocurrir hasta que finalmente ocurre.

Han pasado más de 20 años desde ese concierto. ¿Qué esperas que genere el documental en los estudiantes del Instituto Nacional?

-La primera función del documental se agotó súper rápido, y eso igual demuestra que existe interés. Hay institutanos antiguos que lo ven como una especie de locura que ocurrió una vez y quedó ahí. Pero también hay gente que lo ve como algo que puede inspirar a nuevas generaciones. El año pasado volvieron a hacerse shows en el patio, con Tomo Como Rey y Sinergia. Entonces me gusta pensar que el documental puede ayudar un poco a recuperar eso.

“Chile es un país chico y muchas veces se olvidan estos momentos. Hay pocos fanáticos del metal que todavía recordaban que Sepultura había tocado en el Instituto Nacional. Ahora quienes estuvieron ahí pueden sentirse un poco más orgullosos de esa historia.

–¿Existe la posibilidad de mostrar en el futuro el concierto completo?

-Sí. Yo soy de las pocas personas que ha visto el concierto completo. Ignacio lo tenía guardado y era una sola cámara, una handycam, pero el audio está bastante bueno. Volviendo a esos años, era solo una cámara y esa cámara tenía que tratar de grabar el contexto lo mejor posible. Y creo que dentro del documental se refleja un poco en las imágenes lo que se vivía con los mismos chicos, disfrutando.

“También se muestra lo que Sepultura vivió cuando llega al aeropuerto, cuando llega al instituto y cómo los reciben los estudiantes. Y hay detalles que me parecen interesantes porque muestran cómo ellos vivían ese momento. Para los cabros era un show que estaba ocurriendo frente a ellos, pero que no podían creer hasta que finalmente lo lograron. También estamos liberando algunos temas del concierto en YouTube, pero ahí está el tema de los derechos. Con la era de Derrick, Andreas y Paulo Jr. no tuve problemas, así que me enfoqué en algunos temas de esa época que me gustaban.

Además, hay canciones de bandas chilenas, porque también quise darle contexto a los grupos chilenos. Gabriel Hidalgo, por ejemplo, me cedió música para utilizarla en el documental. También utilicé música de bandas de personas que eran del instituto y que tienen sus grupos actualmente, como Resilience.

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