La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, anunció su renuncia al cargo para acompañar a su esposo, Abraham, luego de que fuera diagnosticado con un extraño tipo de cáncer óseo.
“Lamentablemente, debo presentar mi renuncia, efectiva a partir del 30 de junio”, escribió Gabbard en la red social X. La autoridad estaba a cargo de coordinar la información de seguridad global entregada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según DW.
La excongresista explicó que su decisión responde al delicado estado de salud de su marido. “A mi esposo Abraham le diagnosticaron recientemente un tipo extremadamente raro de cáncer de hueso. Enfrenta grandes desafíos en las próximas semanas y meses”, señaló la política de 45 años.
“En este momento, debo apartarme del servicio público para estar a su lado y brindarle todo mi apoyo durante esta lucha. Abraham ha sido mi pilar durante nuestros 11 años de matrimonio”, agregó.
Gabbard también agradeció la confianza que recibió durante su gestión en la DNI. “Estoy profundamente agradecida por la confianza que depositaron en mí y por la oportunidad de dirigir la oficina del director de Inteligencia Nacional durante el último año y medio”, manifestó en un mensaje dirigido a Trump.
El presidente Donald Trump reaccionó rápidamente a la salida de Gabbard y destacó su desempeño. “Tulsi ha hecho un trabajo increíble y la vamos a extrañar”, escribió el mandatario en Truth Social.
Además, confirmó que Aaron Lukas, actual adjunto de la agencia, asumirá de manera interina la dirección de los servicios de inteligencia estadounidenses.
Trayectoria y controversias
Tulsi Gabbard desarrolló una carrera marcada por su paso por el Ejército y la política nacional. La exdemócrata sirvió en Irak con la Guardia Nacional, fue congresista y participó como precandidata presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 2020.
La ahora exdirectora de Inteligencia también protagonizó diversas polémicas por sus posturas internacionales. Entre ellas, cuestionamientos a la comunidad de inteligencia estadounidense, críticas a las intervenciones militares en el extranjero y posiciones consideradas prorrusas respecto de la guerra en Ucrania.