La científica chilena, Valeria Cortés-Rivas, logró un increíble hito la semana pasada, tras descender hasta los 7.680 metros de profundidad en la Fosa de Atacama, convirtiéndose en la primera mujer en el mundo en alcanzar ese punto del océano.
Dicha inmersión se llevó a cabo el viernes 23 de enero en el sumergible Fendouzhe, como parte de una expedición conjunta entre China y Chile, llamada “Joint China-Chile Atacama Trench Expedition” (Jcate).
Cortés-Rivas, geofísica del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y de la Pontificia Universidad Católica, inició el descenso a las 08:20 horas de ese día, y regresó a la superficie a las 19:04.
En declaraciones obtenidas por El Mercurio, la científica señaló en torno a esta experiencia que “a medida que bajas puedes ver por una pequeña ventana de 15 centímetros cómo de apoco se oscurece. A los 200 metros ya es oscuridad y de ahí aún quedan dos horas de descenso suave”.
Concretamente, el hito se consiguió gracias a una alianza entre IMO y el Instituto chino Deep-Sea Science and Engineering (IDSSE).
Al respecto, Cortés-Rivas explicó que el objetivo es “recolectar muestras de rocas que nos permitan saber de qué materiales se compone cada placa tectónica. Asimismo, esperamos ver las fallas geológicas para identificar cómo se está deformando el sistema”.
“Su análisis nos permitirá mejorar nuestros modelos de terremotos, tsunamis y del ciclo sísmico”, añadió.
Cabe destacar que la Fosa de Atacama, una de las fosas marinas más profundas del planeta, está ubicada en el límite entre Chile y Perú.
En tanto, el sumergible Fendouzhe puede alcanzar profundidades superiores a los 11.000 metros, y cuenta con capacidad para un piloto y dos científicos. Además, tiene una esfera de habitabilidad altamente reforzada y es capaz de transportar hasta 220 kilos de carga científica.
La expedición conjunta contempla más de 20 inmersiones en un transcurso de dos meses, para estudiar la biología, la geología y la geofísica de este territorio extremo.