El político tenebroso que le habla al espectador y que en ocasiones, muestra un agudo sentido sentido del humor, volvió esta jornada. Hablamos de la quinta temporada de House of Cards y de Frank Underwood (Kevin Spacey), el ficticio mandatario que nos comunica a nosotros, los meros espectadores, los secretos del gobierno americano fijando, de forma fría, su mirada a la cámara y reafirmando su idea de que todo vale en los juegos del poder.
Netflix ya liberó este 30 de mayo todos los episodios de esta nueva temporada, para mostrarnos lo que pasa cuando el temor y el miedo se apoderan de una nación.
El gran reto para Beau Willimon, creador de la serie, fue continuar la saga de los Underwood mientras los escándalos de la verdadera Casa Blanca superaban cualquier guión de ficción. Desde la elección de Donald Trump, esta es la primera vez que el actual presidente de los Estados Unidos y Frank Underwood alternan en el mismo espacio temporal como mandatarios del gigante del norte. ¿Suena lindo, no creen?
NOTA: La Nación tuvo acceso a reseñas de los capítulos de la quinta temporada pero los siguientes párrafos no significan en ninguna medida spoilers para el lector.
Si existe un problema que todo el mundo identifica en la actual de gestión de Trump, es el mal manejo comunicacional que ha tenido. Por su lado, en esta temporada observamos a un Frank más confiado capítulo a capítulo. Calculador, macabro y cada vez más fríamente político, es el aura que envuelve al ficticio presidente de los Estados Unidos, aunque este mandatario no usa Twitter y desconfía de los rusos.
Ahora, una pregunta que nace de forma inmediata al hablar del poder de Frank es ¿Cuál es el rol y el protagonismo de Claire Underwood (Robin Wright) esta temporada? la respuesta es simple: total
Desde hace ya dos temporadas, sobre todo desde la cuarta, los guionistas apostaron por desarrollar la personalidad de esta mujer que pasa de ser la compañera de Frank a descubrir sus propios apetitos políticos y revelarse como una maestra de la intriga.
Muchas de las críticas hacia House of Cards, es que Claire Underwood asume un control importantísimo en procesos vitales para su futuro político, y el de su esposo, justo cuando la serie se torna más “fantástica”.
Si alguien quiere interesarse realmente sobre el proceso de crecimiento de Claire en esta temporada, deberá prestar suma atención a su relación y diálogos con el escritor Thomas Yates, quien funciona como agente catalizador sobre una mujer que de la noche a la mañana empezó a tomar decisiones de alto impacto.
¿Los otros personajes? Suman historias de gran interés para los espectadores más antiguos y fieles de la serie, como lo es uno de los favoritos de este tipo de fanático: Doug Stamper.
Stamper tendrá que lidiar, y en ocasiones, formar alianzas con Leann Harvey, a pesar de la naturaleza sombría, autodidacta y solitaria de Stamper.
Otro personaje que tendrá un interesante viaje para el espectador es el periodista Tom Hammerschmidt, quien en su afán y su renacido apetito por investigar hechos como una especie de Sherlock Holmes solitario del siglo XXI, lo llevará a enfrentarse a la cruda realidad de chocar contra el pragmatismo comunicacional de la Casa Blanca.
Una quinta temporada que claramente ha apostado por mostrarle al espectador el juego maquiavelico de la política, porque como dice la popular frase: “El fin justifica los medios”.
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