La denuncia que presentó en diciembre de 2017 ante la Fiscalía de Ñuñoa el ex funcionario del área de telecomunicaciones de la Cruz Roja Chilena (CRCH), Mauricio Flores Vega, acusando a la directiva de la institución por apropiación indebida de caudales institucionales, mal manejo de fondos y otros delitos, derivó entonces en un público cuestionamiento a la ONG creada en 1903 y en una revisión su proceder en materia financiera.
“Mientras trabajé ahí comencé a ver muchos manejos financieros irregulares y empecé a indagar. Mucha gente me entregó información, pero por miedo esas personas nunca quisieron meterse en líos. Entonces, empecé a juntar información, escanear y sacar fotocopias a documentos, etc., hasta que un día hice presente estas irregularidades y hubo una persecución sistemática hasta que me despidieron conforme a la ley”, señaló el denunciante.
El documento de 73 páginas al que tuvo acceso La Nación y que no puede ser adjuntado a este artículo debido a que está protegido para evitar su divulgación, señala que por encargo de Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Federación de Sociedades de la Cruz Roja (FSCR) y Media Luna Roja (MLR), la firma Auditores Consultores KMPG realizó un “análisis exhaustivo” para aclarar si ha habido irregularidades con dineros aportados por la comunidad a campañas para ir en ayuda de diversas emergencias nacionales, o bien para generar su propio patrimonio.
Así, se evaluaron los movimientos financieros respecto del terremoto de Iquique (1 de abril de 2014), terremoto de Coquimbo (16 de septiembre de 2015) e incendio en Valparaíso (11 de abril de 2014), donde la institución recaudó dinero mediante campañas, como también, indagó la constitución empresas o sociedades por parte de la entidad de beneficiencia.
Cabe consignar que la CRCH tiene 22 cuentas bancarias, 15 de ellas en pesos chilenos y las otras 7 en dólares.
Incendio de Valparaíso: El estudio muestra que la recaudación obtenida por esta campaña ascendió a los $219.524.209 en la cuenta del Banco Estado N° 362883. Durante la campaña la CRCH efectuó gastos por $66.611.401 pagados con otras cuentas de la institución, quedando un saldo a favor de $152.912.808.
En este ítem, la auditoría concluye que al revisar el destino de los dineros, evidencia la emisión de tres cheques por un total de $214.765.509, desglosados en $20.000.000; $85.679.904 y $109.085.686, que se utilizaron para cubrir gastos como: rendiciones de otros gastos, gastos en otros siniestros, finiquito, pago de nómina de empleados, anticipo de sueldos, préstamo al señor Roberto Yáñez, pago de impuestos de la Sociedad Cruz Roja SPA.
La conclusión de la firma independiente señala que “consideramos que hay elementos objetivos que permiten establecer un mecanismo irregular de las cuentas bancarias, a través de la emisión de cheques (salida) y el posterior movimiento entre las distintas cuentas de la Cruz Roja Chilena. Lo anterior provoca confusión y limita un adecuado control de los recursos recaudados, siendo utilizados para otros objetos distintos a su naturaleza. (Uso inapropiado de donaciones)
Terremoto de Iquique precisa que los dineros recaudados para esta campaña fueron recibidos en la cuenta del BancoEstado 292222, cuyo monto ascendió a $168.865.642. Durante la campaña se efectuaron gastos por un monto de $83.149.321 que se hicieron de la misma forma que en la de Valparaíso, quedando un saldo a favor de $85.716.321.
Al hacer la revisión se constató el mismo modo de operar con el egreso de tres cheques por un monto global de $140.665.757, divido en $70.041,420; $65.367.679 y $5.256.958 ocupando tres de sus cuentas bancarias utilizados en los conceptos: fondos por rendir, anticipos de sueldos, finiquito, pago de nómina de empleados, pago de voluntarios, pago de cuotas de seguros y pago de imposiciones.
Terremoto de Coquimbo: El informe advierte las mismas irregularidades que en los dos casos anteriores pero se añade una más correspondiente a gastos no relacionados al sismo.
Entonces, en primer lugar señala que en este punto sostiene que “evidenciamos gastos y desembolsos rendidos por $18.194.030, dineros distintos para los que fueron donados. Algunos gastos que se realizaron y que no corresponden a la emergencia que son: arreglo de dos jardines en la ciudad de Copiapó, reparación de una camioneta en Santiago y compras de útiles para el inventario de la Cruz Roja Chilena”.
Sobre el uso inapropiado de donaciones, KPMG detectó que en la campaña para recaudar ayuda económica de la ciudadanía, aportes locales que ascendieron a $30.000.000 y que se realizaron a la misma cuenta para el terremoto de Iquique N°292222 del Banco Estado.
“Al revisar la ruta de los fondos observamos la emisión de dos cheques con fecha 15 y 27 de enero de 2016 por $15 millones cada uno. Ambos fueron cobrados por la misma Cruz Roja Chilena y, posteriormente, depositados en su misma cuenta del Banco de Chile N°1661199504”.
En ese aspecto, la firma constata que tres días después de emitido el primer documento, la CRCH efectuó el pago de la nómina en ayuda de las familias beneficiadas por $30.000.000, sin embargo, ese pago sólo consideró $15.000.0000. El saldo restante por igual cantidad y recaudado por donaciones fue utilizado para otros pagos no acorde al origen del dinero donado.
Requerido por este tema el presidente de la Cruz Roja Chilena, Patricio Acosta, dijo a La Nación que respecto de estas emergencias todo está justificado y que, por ejemplo, en el caso del incendio del 11 de abril de 2014, “de la cuenta que condensa las donaciones se sacaron los recursos para los proyectos destinados a la emergencia y en el caso de Valparaíso fue una transferencia de dinero que se le entregó en efectivo, previo empadronamiento a un determinado número de familias, y que en promedio fueron $240.000”.
No obstante indicó que “si queremos sacar lecciones aprendidas de acuerdo al informe de KPMG, es algo que probablemente vamos a mejorar, ha habido internamente un cuestionamiento al respecto, porque efectivamente eso produce dudas, esta suspicacia de trasvasijar a otras cuentas. Ha sido un procedimiento y si hubiera un mejoramiento para la transparencia, si hubiera que cambiarlo y hacerlo de otra manera, estamos dispuestos a hacerlo. Estamos abiertos a la crítica y a la autocrítica”.
Sobre el terremoto de Iquique dijo que como en ese tiempo no ejercía la presidencia de la CRCH “no tuve que ver con la contratación ni bajo qué criterio se hizo. Obviamente, creo que ahí hay algo que mejorar porque no teníamos manuales de procedimiento de compra y, en este momento producto de la misma auditoría de KPMG estamos elaborando manuales y procedimientos de compra. Sí, puede haber faltas administrativas de buena o mala fe, podríamos pensar muchas cosas al respecto, pero se corrigió con el cambio de proveedor”, sostuvo.
El seguimiento también indica que el 4 de septiembre de 2012 la Cruz Roja y Máximo Bravo (presidente de la filial de Independencia) constituyeron la sociedad Servicios de Primeros Auxilios Artículos de Seguridad Difusión y Publicidad (Servitodo), con un aporte de capital de 705 y 30%, respectivamente, y cuyo objetivo es compra y venta de artículos de primeros auxilios, artículos de publicidad, arriendo de inmuebles, banquetería, administración de residenciales de adulto mayor. Los ingresos reportados por esta sociedad fueron de $35.000.000, registrados en la contabilidad de la Cruz Roja Central.
En este punto se identifican dos sociedades en las que figuran miembros de la Cruz Roja Chilena: La primera es la Escuela de Oficio y Capacitación Laboral, constituida el 26 de agosto de 2016 por la filial Independencia de la Cruz Roja Chilena (70%) y su presidente, Máximo Bravo (30%), cuyo propósito es otorgar cursos de capacitación. Los ingresos reportados en su balance 2017 fueron de $737.000.
La segunda es la sociedad Cruz Roja Educación Limitada, constituida el 1 de abril de 2016, con el fin de prestar servicios de capacitación y educación y conformada por el Comité Regional Valparaíso de la institución (70%) y la presidenta de éste, María Teresa Cienfuegos (30%). Es disuelta el 20 de febrero de 2017.
“En resumen, las sociedades constituidas y relacionadas con algunos de los miembros de la Cruz Roja Chilena, representan un conflicto de interés en donde la toma de decisiones y responsabilidades se podrían ver afectadas por intereses personales”, señala la conclusión de la auditoría.
Cabe consignar que la CRCH tiene 22 cuentas bancarias, 15 de ellas en pesos chilenos y las otras 7 en dólares.
Incendio de Valparaíso: El estudio muestra que la recaudación obtenida por esta campaña ascendió a los $219.524.209 en la cuenta del Banco Estado N° 362883. Durante la campaña la CRCH efectuó gastos por $66.611.401 pagados con otras cuentas de la institución, quedando un saldo a favor de $152.912.808.
En este ítem, la auditoría concluye que al revisar el destino de los dineros, evidencia la emisión de tres cheques por un total de $214.765.509, desglosados en $20.000.000; $85.679.904 y $109.085.686, que se utilizaron para cubrir gastos como: rendiciones de otros gastos, gastos en otros siniestros, finiquito, pago de nómina de empleados, anticipo de sueldos, préstamo al señor Roberto Yáñez, pago de impuestos de la Sociedad Cruz Roja SPA.
La conclusión de la firma independiente señala que “consideramos que hay elementos objetivos que permiten establecer un mecanismo irregular de las cuentas bancarias, a través de la emisión de cheques (salida) y el posterior movimiento entre las distintas cuentas de la Cruz Roja Chilena. Lo anterior provoca confusión y limita un adecuado control de los recursos recaudados, siendo utilizados para otros objetos distintos a su naturaleza. (Uso inapropiado de donaciones)
Terremoto de Iquique precisa que los dineros recaudados para esta campaña fueron recibidos en la cuenta del BancoEstado 292222, cuyo monto ascendió a $168.865.642. Durante la campaña se efectuaron gastos por un monto de $83.149.321 que se hicieron de la misma forma que en la de Valparaíso, quedando un saldo a favor de $85.716.321.
Al hacer la revisión se constató el mismo modo de operar con el egreso de tres cheques por un monto global de $140.665.757, divido en $70.041,420; $65.367.679 y $5.256.958 ocupando tres de sus cuentas bancarias utilizados en los conceptos: fondos por rendir, anticipos de sueldos, finiquito, pago de nómina de empleados, pago de voluntarios, pago de cuotas de seguros y pago de imposiciones.
Todo en familia
Para el caso, la conclusión es la misma que para el primer siniestro. No obstante, en este análisis se suma otro ítem: conflicto de interés no declarado y pagos por servicios no entregados. En este ámbito KMPG subraya que durante la construcción de 59 viviendas de emergencia para los afectados por el sismo, “evidenciamos la designación como proveedor del señor Saldrach Vázquez Villalba, padre del coordinador de la Cruz Roja, Sadrach Vásquez Araos (contratado por la CR durante el año 2014). Si bien el contrato por la construcción fue de $14.042.000, sólo se pagó $211.115, dado que se dio término anticipado, debido a retrasos en la entrega de la obra”. Tras ese episodio y para continuar con las edificaciones, el 18 de agosto de 2014 se firmó otro contrato con un proveedor distinto denominado Termonort Ltda., pese a que esa firma tenía escasa experiencia en este rubro, pagando la Cruz Roja esa vez $18.601.500 a pesa de quedar pendiente la construcción de 37 casas. “Los pagos identificados no tienen respaldos que justifiquen el gasto y el origen”.
Terremoto de Coquimbo: El informe advierte las mismas irregularidades que en los dos casos anteriores pero se añade una más correspondiente a gastos no relacionados al sismo.
Entonces, en primer lugar señala que en este punto sostiene que “evidenciamos gastos y desembolsos rendidos por $18.194.030, dineros distintos para los que fueron donados. Algunos gastos que se realizaron y que no corresponden a la emergencia que son: arreglo de dos jardines en la ciudad de Copiapó, reparación de una camioneta en Santiago y compras de útiles para el inventario de la Cruz Roja Chilena”.
Sobre el uso inapropiado de donaciones, KPMG detectó que en la campaña para recaudar ayuda económica de la ciudadanía, aportes locales que ascendieron a $30.000.000 y que se realizaron a la misma cuenta para el terremoto de Iquique N°292222 del Banco Estado.
“Al revisar la ruta de los fondos observamos la emisión de dos cheques con fecha 15 y 27 de enero de 2016 por $15 millones cada uno. Ambos fueron cobrados por la misma Cruz Roja Chilena y, posteriormente, depositados en su misma cuenta del Banco de Chile N°1661199504”.
En ese aspecto, la firma constata que tres días después de emitido el primer documento, la CRCH efectuó el pago de la nómina en ayuda de las familias beneficiadas por $30.000.000, sin embargo, ese pago sólo consideró $15.000.0000. El saldo restante por igual cantidad y recaudado por donaciones fue utilizado para otros pagos no acorde al origen del dinero donado.
Requerido por este tema el presidente de la Cruz Roja Chilena, Patricio Acosta, dijo a La Nación que respecto de estas emergencias todo está justificado y que, por ejemplo, en el caso del incendio del 11 de abril de 2014, “de la cuenta que condensa las donaciones se sacaron los recursos para los proyectos destinados a la emergencia y en el caso de Valparaíso fue una transferencia de dinero que se le entregó en efectivo, previo empadronamiento a un determinado número de familias, y que en promedio fueron $240.000”.
No obstante indicó que “si queremos sacar lecciones aprendidas de acuerdo al informe de KPMG, es algo que probablemente vamos a mejorar, ha habido internamente un cuestionamiento al respecto, porque efectivamente eso produce dudas, esta suspicacia de trasvasijar a otras cuentas. Ha sido un procedimiento y si hubiera un mejoramiento para la transparencia, si hubiera que cambiarlo y hacerlo de otra manera, estamos dispuestos a hacerlo. Estamos abiertos a la crítica y a la autocrítica”.
Sobre el terremoto de Iquique dijo que como en ese tiempo no ejercía la presidencia de la CRCH “no tuve que ver con la contratación ni bajo qué criterio se hizo. Obviamente, creo que ahí hay algo que mejorar porque no teníamos manuales de procedimiento de compra y, en este momento producto de la misma auditoría de KPMG estamos elaborando manuales y procedimientos de compra. Sí, puede haber faltas administrativas de buena o mala fe, podríamos pensar muchas cosas al respecto, pero se corrigió con el cambio de proveedor”, sostuvo.
CONFLICTOS DE INTERÉS
La consultora también sometió a escrutinio los conflictos de interés por la vinculación de algunos de los miembros de la Cruz Roja Chilena con compañías relacionadas a la institución, estableciéndose las siguientes participaciones. Sociedad Edificio Doña Joaquina Ltda., creada el 29 de septiembre de 1993 con el fin de construir un proyecto inmobiliario en calle Uruguay 448 y 472 de la ciudad de Valparaíso. En ella la CRCH puso un capital de $50.000.000 en propiedades, aportando el 45,19% y su socio Mario Porzio puso $70.000.000 para la construcción, esto es 54,81%. El 30 de enero de 1998 le ponen fin, tras la aprobación del proyecto y su construcción y la Cruz Roja se adjudica 11 de las 24 oficinas del edificio de 4 pisos que posee 10 estacionamientos y un local comercial. Los activos de ese sociedad alcanzan los $136.000.000. Sociedad Cruz Roja Capacitación Limitada, donde la institución se asocia el 16 de junio de 2006 con el 99% del capital a Patricio Acosta (1%), para seis años después modificar estos montos a 70% y 30%, respectivamente. El 17 de agosto del año siguiente Acosta, quien es segundo vicepresidente de Junta Gobierno, cede su porcentaje al presidente de la Filial de Independencia, Máximo Bravo. El 7 de agosto de ese año Acosta es elegido presidente de la Cruz Roja Chilena y la sociedad continúa operando hasta su cese el 30 de marzo de 2015. El 10 de mayo de 2016 la CRCH toma la titularidad de la sociedad (10 mil acciones con derecho a voto) y procede a cambiar el nombre por la de OTEC Cruz Roja Chilena SPA (Sociedad por Acciones), y se nombra como administradores a su presidente Patricio Acosta, Lorenza Donoso y Eduardo Rodríguez. En la actualidad esta sociedad es 100% propiedad de la institución. También se da cuenta que el 11 de noviembre de 2013 se constituye la compañía Cruz Roja Servicios SPA, con el objetivo de desarrollar actividades como importación y comercialización de productos, inversiones inmobiliarias, adquisición y enajenación a efectos de comercio, entre otros. Al igual que en la anterior, la CRCH posee el 100% de la sociedad dividido en 100 acciones ordinarias. En este punto la consultora señala que “observamos en la información financiera proporcionada por la administración de la CRCH que durante el año 2014 la sociedad generó ingresos por $30.609.466 y gastos por honorarios por $12.263.613; durante 2015 observamos ingresos por $97.748.813 y también ingresos por administración de arriendo por $4.740.000. Para el año 2016 existieron ingresos por $40.883.559 y nuevamente ingresos por administración de arriendo de $12.066.971”. Sobre esto KMPG concluye que “no fue factible verificar retiros, debido a que no obtuvimos acceso a la información contable de soporte”.
El seguimiento también indica que el 4 de septiembre de 2012 la Cruz Roja y Máximo Bravo (presidente de la filial de Independencia) constituyeron la sociedad Servicios de Primeros Auxilios Artículos de Seguridad Difusión y Publicidad (Servitodo), con un aporte de capital de 705 y 30%, respectivamente, y cuyo objetivo es compra y venta de artículos de primeros auxilios, artículos de publicidad, arriendo de inmuebles, banquetería, administración de residenciales de adulto mayor. Los ingresos reportados por esta sociedad fueron de $35.000.000, registrados en la contabilidad de la Cruz Roja Central.
En este punto se identifican dos sociedades en las que figuran miembros de la Cruz Roja Chilena: La primera es la Escuela de Oficio y Capacitación Laboral, constituida el 26 de agosto de 2016 por la filial Independencia de la Cruz Roja Chilena (70%) y su presidente, Máximo Bravo (30%), cuyo propósito es otorgar cursos de capacitación. Los ingresos reportados en su balance 2017 fueron de $737.000.
La segunda es la sociedad Cruz Roja Educación Limitada, constituida el 1 de abril de 2016, con el fin de prestar servicios de capacitación y educación y conformada por el Comité Regional Valparaíso de la institución (70%) y la presidenta de éste, María Teresa Cienfuegos (30%). Es disuelta el 20 de febrero de 2017.
“En resumen, las sociedades constituidas y relacionadas con algunos de los miembros de la Cruz Roja Chilena, representan un conflicto de interés en donde la toma de decisiones y responsabilidades se podrían ver afectadas por intereses personales”, señala la conclusión de la auditoría.


