PODER TERRITORIAL
Albert Rivera, licenciado en Derecho, separado y padre de una hija, ha sido el único presidente que ha conocido Ciudadanos, creado en 2006 como formación de ámbito catalán para plantar cara al nacionalismo hegemónico en la región. Él mismo se encargó de “presentarlo en sociedad”, posando desnudo en unos carteles de propaganda electoral.En 2014 la tienda dio el salto a la política nacional, para “regenerarla” de la corrupción y el bipartidismo del PP y el PSOE. Ese año, en las elecciones europeas, logró representación en la Eurocámara, y en diciembre de 2015 entró en el Parlamento español con 40 diputados. Desde entonces, Rivera dirigió una política de pactos muy variable, que por el camino le cosechó réditos en términos de poder territorial, lo que será un asidero para la formación en el futuro inmediato. Y es que actualmente, Ciudadanos gobierna en coalición con el PP las regiones de Andalucía, Madrid y Murcia, y el ayuntamiento de la capital de España con el apoyo de la extrema derecha de Vox.
PACTOS MUY VARIABLES
El viraje ideológico ha sido largo para este partido que “no es un partido típico de derecha”, pues “la primera capa, la capa fundacional, es una capa de socialdemócratas catalanes, que se sienten españoles”, tal como explica el analista político chileno John Müller.A comienzos de 2016, Rivera secundó al socialista Pedro Sánchez en su fallida investidura como presidente del gobierno español, finalmente tumbada por el “no” del PP y la izquierda radical de Podemos. Meses después, y con una repetición electoral de por medio, el dimitido fundador de Ciudadanos apoyó la investidura del conservador Mariano Rajoy, para evitar que se produjeran unas terceras elecciones en un año. Al mismo tiempo que sustentaba a Rajoy, su partido apoyaba sin embargo a los socialistas para que pudieran seguir gobernando en su feudo de Andalucía.
Lo que no le impidió subir el tono contra Pedro Sánchez, especialmente después de que éste desbancara a Rajoy con una exitosa moción de censura en junio de 2018, y se negara, como le exigía Ciudadanos, a convocar elecciones de inmediato.
La animadversión creciente de Rivera con Sánchez se materializó en un giro de alianzas a comienzos de este año cuando, aceptando el apoyo parlamentario de Vox, Ciudadanos formó coalición de gobierno con el PP en Andalucía, poniendo fin a 36 años de dominio socialista.
Una evolución que generó fuertes tensiones internas, y provocó la partida de varios dirigentes descontentos con la derechización del partido.
“No me voy porque yo haya cambiado, sino porque Ciudadanos ha cambiado (…) la política no es un supermercado”, declaró a la prensa en junio Toni Roldán, hasta ese momento portavoz económico, al anunciar su partida de Ciudadanos.