Los jóvenes, la mayoría de ellos vestidos con uniformes escolares y con pañuelos en el rostro para no ser reconocidos, salieron de uno de los trenes del metro en la estación Los Héroes, que justo esta jornada fue reabierta a los usuarios, y abrieron las puertas de ingreso a los andenes para que los usuarios entraran sin pagar.
Luego, los manifestantes treparon a los torniquetes al grito de “¡evadir, no pagar otra forma de luchar!” y volvieron a ingresar a otro tren.
En la estación Irarrázaval, encapuchados intentaron ingresar a patadas y golpeando con palos, pero no lograron romper las puertas de entrada.
En otras estaciones también se produjeron incidentes que obligaron a la empresa, que controla el ferrocarril metropolitano, a interrumpir el servicio en algunas de las paradas.
El 18 de octubre, las evasiones realizadas por estudiantes en el metro en protesta por el alza de la tarifa, dieron inicio a la peor crisis social que Chile ha padecido en tres décadas, con estaciones y trenes incendiados.