El quiebre entre el Presidente Gabriel Boric y el Mandatario electo, José Antonio Kast, tras un desacuerdo al tener versiones encontradas por el submarino cable chino, durante la reunión bilateral programada para este martes en La Moneda, agitó las aguas ad portas del cambio de mando.
El Mandatario acusó a Kast de faltar a la verdad respecto al intercambio de información sobre el controvertido proyecto de cable submarino entre Chile y China.
El encuentro, que se prolongó por 22 minutos, se realizó en medio de cuestionamientos desde la futura administración sobre un eventual déficit de transparencia en torno a la iniciativa. Tras la cita, Boric afirmó que el objetivo inicial era sostener una reunión protocolar con el Presidente electo y posteriormente avanzar en encuentros sectoriales para abordar distintas materias.
“El traspaso presidencial será menos calmado”
René Jara, doctor en Ciencia Política y académico de la Universidad de Santiago (Usach), abordó este cruce entre Boric y Kast. Sobre el tradicional cambio de mando presidencial, que se llevará a cabo este 11 de marzo, planteó que será muy distinto a los realizados en años anteriores.
“Creo que el traspaso presidencial será menos calmado de lo que el Gobierno saliente hubiera querido“, aseguró de entrada debido al tenso momento que se vivió este miércoles.
Respecto a cuál será el ambiente político, sobre todo de la nueva oposición que habrá durante el gobierno de Kast, el académico Usach manifestó que “la principal consecuencia es que se no habrá luna de miel alguna. El gobierno entrante tendrá desde el día uno una oposición muy fuerte”.
Jara añadió que “esto es consecuencia tanto de las señales que quiere entregar el gobierno entrante, quien ha levantado esta polémica, como por el diseño de la Oficina del Presidente Electo (OPE), que tendió a hacer aparecer las fricciones internas y externas de la coalición del gobernante antes de asumir”.
“Dilema estratégico de difícil solución”
Sobre el cable submarino Chile-China Express, que desató polémica la última semana, el cientista político afirmó que “se trata de un dilema estratégico de difícil solución, pero que es posible de manejar si se actúa con prudencia y pragmatismo”.