En Manquehue Norte, a más de mil kilómetros de Puerto Varas, se inauguró hace un mes un local que guarda un pedacito del patrimonio de esa ciudad, ubicada a orillas del Lago Llanquihue, en la Región de Los Lagos.
Se trata de la Librería Mac-kay, que por su bella decoración y el aporte cultural que realiza, se ha transformado en un ícono patrimonial de esa ciudad del sur donde fue inaugurada en 2010. Sus dueños decidieron trasladar un pedacito de ese recinto a Vitacura. Y en el poco tiempo que lleva con sus puertas abiertas, los fines de semana casi no da abasto para recibir a los visitantes. Estos acuden con sus hijos a las diversas actividades que se realizan como los cuentacuentos.
Joanna Maino Aguirre, gerente de Librería Mac-Kay y de Ediciones Mac-Kay-casada con Jaime Gaete y madre de cinco hijos-cuenta al diario La Nación la razón por la que, junto a su esposo, decidieron inaugurar en Puerto Varas una librería y luego trasladaron el proyecto familiar a Santiago con una cuidada selección de literatura, arte, filosofía y libros infantiles.
“Nací en Santiago, pero en 2008 nos fuimos a vivir a Puerto Varas. Ejercí varios años como paisajista, pero en el sur me di cuenta que no había ninguna librería en la ciudad, lo que me motivó a emprender. El mundo del libro siempre ha estado en mi historia. Mi abuelo tenía librería, editorial e imprenta, y todos sus hijos trabajaron con él, incluida mi mamá, que era editora. Por eso los nietos llevamos este oficio en la sangre y, en honor a mi abuelo, bautizamos este proyecto como Libros Mac-Kay”, detalla.
La librería “es un espacio de encuentro, conversación y difusión cultural”
La Librería Mac-Kay, en Puerto Varas, forma parte de la historia y de la tradición de la ciudad.
– Han sido dieciséis años de trabajo y de una relación muy estrecha con la ciudad y sus lectores. Con el tiempo, la librería se ha convertido no solo en un lugar para comprar libros, sino también en un espacio de encuentro, conversación y difusión cultural. Nos emociona que hoy sea reconocida como parte de la identidad de Puerto Varas, porque ese vínculo se ha construido lentamente, gracias a la confianza y al cariño de la comunidad.
Cuando partió la librería en el sur, ¿cuál era el objetivo?, ¿se ha cumplido a lo largo de los años?
-El propósito inicial fue crear una librería cercana, acogedora y con identidad propia, que ofreciera una selección amplia y cuidadosa de libros. Y que, al mismo tiempo, sirviera de vitrina para los autores, ilustradores y creadores del sur de Chile.
Añade: “Creo que ese objetivo se ha cumplido y también ha ido creciendo. La librería se transformó en un espacio cultural donde hemos realizado lanzamientos, presentaciones, cuentacuentos, talleres y encuentros con autores. Más adelante nació también Ediciones Mac-Kay, con la misión de publicar libros que rescaten y revaloricen el patrimonio bibliográfico, cultural y natural de Chile. De ese modo, dejamos de ser únicamente un punto de venta y comenzamos también a participar en la creación y circulación de nuevas obras”.
“La pandemia fue uno de los momentos más difíciles que hemos enfrentado”
La librería sobrevivió a momentos tan duros como la pandemia. ¿Cuál ha sido la estrategia para mantenerla en pie?
-La pandemia fue uno de los momentos más difíciles que hemos enfrentado. Tuvimos que reaccionar con rapidez: fortalecimos la venta por internet, utilizamos las redes sociales para mantener informados a nuestros lectores. Y organizamos un sistema de despachos que nos permitió seguir operando cuando la atención presencial no era posible. Esa experiencia nos enseñó a trabajar con mayor flexibilidad y a combinar la librería física con los canales digitales. También nos obligó a ser muy rigurosos en la administración: controlar los gastos, ajustar las compras, cuidar el inventario y tomar decisiones de acuerdo con la demanda real.
Joanna Maino apunta que “mantener una librería independiente exige una atención permanente, porque el rubro atraviesa períodos muy variables y trabaja con márgenes estrechos. Hemos logrado continuar gracias a la capacidad de adaptarnos sin perder nuestra identidad, avanzar con prudencia y reinvertir en el proyecto. No existe una fórmula única: ha sido un trabajo constante, sostenido por la perseverancia y por una convicción profunda en el valor de los libros”.

“Queríamos que la nueva librería conservara el espíritu acogedor, cercano y personal”
Hace algunas semanas ustedes inauguraron una sucursal en Manquehue Norte 2032. ¿Este recinto trae la impronta del sur?
-Sí, absolutamente. Queríamos que la nueva librería conservara el espíritu acogedor, cercano y personal de Mac-Kay. No buscábamos abrir una tienda impersonal ni reproducir el formato de una gran cadena, sino crear un lugar especial, con identidad y con una selección de libros hecha con el mismo cuidado que en Puerto Varas. La impronta del sur también está presente en los detalles del espacio, en los objetos y creaciones provenientes de Puerto Varas, en nuestro catálogo editorial y en la importancia que damos al patrimonio, la naturaleza y las historias regionales. Incluso incorporamos el tartán escocés del clan Mac-Kay como parte de la ambientación.
“Queremos que la sucursal de Vitacura sea una librería de barrio y, al mismo tiempo, un pequeño espacio cultural: un lugar para encontrarse con los libros, participar en cuentacuentos, talleres, lanzamientos y conversaciones. Es una nueva casa, pero conserva el mismo espíritu con el que comenzamos en el sur”, subraya la gerente.
“Los chilenos siguen comprando libros”
¿Los chilenos siguen comprando libros a pesar de las oscilaciones económicas?
-Sí, los chilenos siguen comprando libros, aunque observamos una conducta más cuidadosa y selectiva. Cuando la situación económica se vuelve incierta, las personas comparan más, postergan algunas compras y buscan títulos que realmente les interesen o que puedan regalar. Las oscilaciones se sienten, especialmente en una librería independiente, porque trabajamos con márgenes reducidos y costos que han aumentado. Aun así, el libro mantiene un valor especial. Es conocimiento, entretención, compañía y también una forma de conexión entre generaciones. En momentos difíciles, muchas personas siguen recurriendo a la lectura como refugio.
“El desafío de las librerías consiste en ofrecer una buena selección, orientar al lector, generar actividades y crear una experiencia que no puede reemplazarse completamente con una compra automática. El interés por los libros sigue existiendo; nuestra tarea es facilitar ese encuentro y demostrar que siempre puede haber un libro significativo para cada persona”, remarca Joanna Maino.