Carla Bustos Peña, educadora de párvulos y coordinadora de Currículum y Evaluación de Fundación Integra.
Según estudios, los niños y niñas chilenos llegan a los siete años, habiendo disfrutado de tan sólo 8.760 horas de juego. Digo tan sólo, porque si bien la cifra puede parecer alta, está lejos de alcanzar las 15.000 horas de juego recomendadas por los investigadores y especialistas en primera infancia, como un promedio de tiempo que aporta efectivamente a un desarrollo pleno.
Hay alrededor de seis mil horas de juego, de exploración, de imaginación, de risas y de aprendizaje que simplemente no están.
Este jueves 28 de mayo conmemoramos el Día Internacional del Juego, por eso los invito a reflexionar sobre la importancia que el juego, la exploración y el disfrute ha tenido en nuestras vidas. Junto con esto, es un buen momento también para identificar cuáles son los desafíos que tenemos que enfrentar, como adultos responsables, para promover más horas de juego en las niñas y niños que nos rodean.
Muchos entienden el juego como una recompensa. “Puedes jugar después de terminar tu comida”. Sin embargo, hay que aclarar que el juego no es un premio que se entrega después de un aprendizaje, el juego es el aprendizaje.
Desde que los niños y niñas nacen, interactúan con su entorno, descubren y exploran a través de los sentidos. El bebé mueve sus manos, se ríe, vocaliza y se sorprende al escuchar que quien le cuida imita sus vocalizaciones y, así, inician un diálogo. Una niña de dos o tres años que juega a leer un diario, como los hacen los adultos de su entorno. Un niño que cocina sopaipillas de tierra, está construyendo la comprensión del mundo que lo rodea. Todo lo anterior, de manera entretenida, a través de sus vínculos afectivos y en un entorno seguro y amable.
Esta carencia de los niños y niñas en Chile, con respecto a las horas de juego y disfrute, tiene causas conocidas, como largas jornadas laborales de sus familiares cercanos. Pocos espacios públicos disponibles para que niñas y niños jueguen al aire libre, o bien, espacios que existen, pero que por temas de seguridad, no pueden ser utilizados. Uso excesivo de instrumentos tecnológicos (celulares, televisión, tabletas o computadores) que fácilmente atrapan su atención (o la atención de quienes están a su cuidado) y, con esto, reducen sus opciones de exploración.
Todo esto, impacta negativamente en su desarrollo y aprendizaje, pues implica, por ejemplo, menos oportunidades para explorar las posibilidades de movimiento de su cuerpo. Menos posibilidades en que puede poner a prueba sus habilidades sociales y, con esto, menos instancias en que puede experimentar y aprender, poco a poco, a reconocer y gestionar sus emociones.
En Fundación Integra, sabemos que el juego, como principio pedagógico de la educación parvularia, es un medio para el aprendizaje y, también, un fin en sí mismo. Por eso, hemos avanzado en la implementación de una educación transformadora que impulsa el juego libre como eje transversal durante la jornada educativa, tanto dentro como fuera de la sala, resignificando el espacio educativo donde niños y niñas interactúan. Queremos que jueguen y disfruten desde que ingresan al jardín infantil hasta que retornan a su hogar.
En este sentido, la vinculación con las familias es fundamental, ya que esperamos que el juego continúe presente en el hogar, y sea parte de las interacciones que se desarrollan en la vida cotidiana. Para esto, no se requieren juguetes elaborados ni recursos especiales. Por el contrario, tiene relación con aprovechar los espacios y elementos de nuestro entorno para crear espacios en que podamos compartir, conversar, reír, sumarnos a los juegos que crean las niñas y niños y, simplemente, conectarnos y disfrutar. Jugar en familia es un acto de amor y crianza respetuosa.
Estas 6.000 horas que faltan a los niños y niñas no se recuperan de un día para otro, pero es una deuda que tenemos pendiente. Recuperar el tiempo perdido es imposible, pero nunca es tarde para comenzar a jugar.

Carla Bustos Peña, educadora de párvulos y coordinadora de Currículum y Evaluación de Fundación Integra.