Un saldo de 12 policías heridos y 16 personas detenidas dejó la segunda noche de disturbios en Irlanda del Norte, después de que un ciudadano sudanés apuñalara el pasado lunes a un hombre en Belfast.
El ministro británico de la provincia, Hilary Benn, entregó un balance de la situación, y admitió estar satisfecho de que en la pasada noche hubo menos disturbios que el martes pasado.
Según consignó Emol, el secretario de Estado tildó los incidentes como “vandalismo racista”. Lo anterior, luego de ser consultado sobre si las movilizaciones eran disturbios racistas más que una protesta.
“Si se ataca a la gente por el color de su piel, ¿de qué otra forma se les puede describir? Eso es vandalismo racista, no cabe duda”, señaló a la cadena Sky.
La policía antidisturbios intervino en las protestas con cañones de agua en Glengormley, ubicada 13 kilómetros al noroeste de Belfast.
En tanto, los manifestantes, varios de ellos vestidos de negro y con el rostro tapado, lanzaron objetos contra las fuerzas del orden e incendairon contenedores de basura. Incluso, le prendieron fuego un vehículo del Departamento de Infraestructura.
“Es absolutamente inaceptable”
Por su parte, la viceprimera ministra de Irlanda del Norte, Emma Little-Pengelly, comentó que si bien algunos manifestantes pacíficos tienen preocupaciones legítimas, otros generan directamente “violencia, vandalismo y desorden”.
“Esto es absolutamente inaceptable y, por supuesto, nos hemos unido para exigir que esto cese de inmediato”, sostuvo.
Asimismo, expresó que “lo único que están haciendo es destruir sus propias comunidades y la causa que dicen defender”.
Consignar que el ciudadano sudanés, Hadi Alodid, de 30 años, compareció este miércoles ante un tribunal de Belfast. El sujefo fue acusado de intento de asesinato por el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, quien perdió un ojo.
A su vez, Ogilvie, 40 años, permanece hospitalizado en estado estable, según informó su familia.